Principal Cartas de amor a los muertos

Cartas de amor a los muertos

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«Hay ciertas cosas que no puedo contar a nadie, excepto a la gente que ya no está aquí».

Todo comienza con un trabajo para la clase de Literatura: escribir una carta a una persona muerta. Laurel decide escribirle a Kurt Cobain, quien murió joven como May, su hermana. Luego de la primera carta, ya no puede detenerse, y escribirá otras a Janis Joplin, Amy Winehouse, Jim Morrison y Heath Ledger, entre otros personajes famosos. Sin embargo, no le entrega ninguna a su profesora. La tarea permanece oculta… como tantas cosas de su vida.

Laurel escribe sobre lo que le pasa: cómo se siente empezar en otra escuela, lo difícil que es forjar nuevas amistades, cómo es el primer amor o vivir con padres separados y, lo más importante, escribe sobre la muerte de May. De esta manera, comienza a relacionar las cosas que compartió con su hermana y sus experiencias personales, con las vidas y muertes de estos íconos. Cuando escriba la verdad sobre lo que le ocurrió, podrá aceptar la muerte de May y solo así logrará verla y recordarla como la persona que siempre fue: adorable, asombrosa e… imperfecta.

Crecer es doloroso. Muchas veces hay un mundo secreto que tarde o temprano hay que enfrentar. Y se enfrenta mejor con la verdad y con ayuda.
Un libro para leer con el alma, para compartir con quienes de verdad amamos y queremos cuidar.
Categorías:
Año:
2014
Edición:
1
Editorial:
Libros del Cielo
Idioma:
spanish
Páginas:
245
ISBN 10:
8416858160
ISBN 13:
9789876128513
Archivo:
PDF, 1,68 MB
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8 comments
 
Chismesito
Quiero super recomendar este libro ...
Es muy bonito y tiene hermosos parafos
12 February 2021 (01:15) 
Jazmín
Siempre quise leer este libro, gracias z me parece hermoso, hace que viaje a otro mundo ?❤️
22 March 2021 (09:18) 
kate
Muy recomendable. Acabo con mi estabilidad emocional y llore mucho, pero me gustó.
04 August 2021 (20:54) 
leol an
El libreo es lindo tiene buenas frases. Pero esperaba que me dejara sin estabilidad emocional pero no.
18 August 2021 (23:37) 
sofyeahlol1
definitivamente mi libro favorito aunque sigo teniendo mi estabilidad emocional (swag)
22 August 2021 (07:09) 
PerlaDay
Es excepcional, un libro para perderte en tu infancias, definitivamente me da alas para volar, te ayuda a superar tus emociones, no creo que las destruya para nada, creo que las hace fuerte, intensas y coloridas.
28 August 2021 (18:45) 
Emily_Wattpad
Yo antes de leer este libro escribía cartas a mis abuelos muertos. Mi abuela murió el 16 de agosto de este año y mi abuelo el 7 de diciembre del 2018. La muerte no se supera, solo aprendes a lidiar con ella. Este libro, al igual que la muerte de mis abuelos, me ha marcado. Es lo mejor del mundo ?❤️
13 September 2021 (22:29) 
Aidancitobb
Es un muy buen libro tiene párrafos significativos,aunque acabo con mi estabilidad emocional y lloré mucho lo recomiendo bastante
18 October 2021 (22:11) 

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1

Geschichte der Pfarreien der Erzdiöcese Köln

کال:
1887
ژبه:
german
فایل:
0 / 0
2

Senza re né regno

کال:
2012
ژبه:
italian
فایل:
EPUB, 973 KB
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Página

1

Esta traducción fue hecha sin fines de lucro.
Es una traducción de fans para fans.
Si el libro llega a tu país, apoya al escritor comprándolo.
También puedes apoyar al autor con una reseña, siguiéndolo en las
redes sociales y ayudándolo a promocionar su libro.

Página

2

¡Disfruta la lectura!

Staff
Moderadora:
Dey Kastély

Traductoras:
Dey Kastély

Florbarbero

Alexa Colton

Perpi27

Mary

Katita

Zafiro

Jessy

Mel Cipriano

Snow

Adriana Tate

Miry GPE

Moni

Jasiel Odair

Liillyana

Jeyly Carstairs

Sofia Belikov

Vanessa Farrow

Juli

Mary Haynes

Ivy Walker

Val_17

Danny McFly

Marie.Ang

Sandry

Valentine Rose

Julieyrr

Majo_Smile

Vani

ElyCasdel

Mel Markham

*~ Vero ~*

Correctoras:
Elle

Aimetz Volkov

Itxi

Juli

Sofía Belikov

Alexa Colton

Dey Kastély

Karool Shaw

Marie.Ang

Mel Markham

Jasiel Odair

CrisCras

Meliizza

Vanessa Farrow

Clara Markov

Paltonika

Lectura Final:
Marie.Ang

Sofia Belikov

Mel Markham

Elle

Juli

Página

Sofía Belikov

3

Diseño:

Índice
Sinopsis

Cartas

Epílogo

Agradecimientos

Página

4

Sobre el Autor

Sinopsis
Comienza como una tarea para la clase de inglés: Escribe una carta a una
persona muerta.
Laurel elige a Kurt Cobain porque su hermana, May, lo amaba. Y él murió
joven, igual que May. Pronto, Laurel tiene un cuaderno lleno de cartas para
personas como Janis Joplin, Amy Winehouse, Amelia Earhart, Heath Ledger, y
más; sin embargo, nunca le da ni una sola de ellas a su maestra.
Escribe sobre empezar la preparatoria, encontrar nuevas amistades,
enamorarse por primera vez, aprender a vivir con su familia fragmentada. Y,
finalmente, sobre el abuso que sufrió mientras se suponía que May cuidaba de ella.

Página

5

Sólo entonces, una vez que Laurel ha escrito la verdad sobre lo que le pasó,
puede realmente empezar a aceptar lo que le pasó a May. Y sólo cuando Laurel
haya empezado a ver a su hermana como la persona que era, encantadora y
sorprendente y profundamente imperfecta, ella pueda comenzar a descubrir su
propio camino.

Página

6

Ca; rtas

Traducido por Dey Kastély
Corregido por Elle

Querido Kurt Cobain:
Hoy la señora Buster nos dio nuestro primer trabajo en Inglés, escribirle una
carta a una persona muerta. Como si la carta pudiera llegarte en el cielo, o a la
oficina postal para los fantasmas. Probablemente se refería que le escribiéramos a
alguien como a un ex-presidente o algo así, pero necesito alguien con quien hablar.
No puedo hablarle a un presidente. Puedo hablar contigo.
Me gustaría que pudieras decirme en dónde estás ahora y porqué te fuiste.
Eras el músico favorito de mi hermana May. Desde que se fue, es difícil ser yo
misma, porque no sé exactamente quién soy. Pero ahora que he empezado la
preparatoria, necesito averiguarlo realmente rápido. Porque sé que, de otra
manera, podría ahogarme aquí.

Página

Lo siguiente que me di cuenta es que no se supone que traigas almuerzo.
Debes comprar pizza y galletas de mantequilla de maní, o de lo contrario no debes
ni siquiera almorzar. Mi tía Amy, con quien ahora vivo cada semana, ha empezado
a prepararme emparedados de lechuga iceberg y mayonesa en pan vienés, porque
eso era lo que nos gustaba a May y a mí cuando éramos pequeñas. Solía tener una
familia normal. Quiero decir, no una perfecta, pero éramos mamá, papá, May y yo.
Ahora eso parece que fue hace mucho tiempo. Pero la tía Amy se esfuerza mucho,
y le gusta bastante hacer emparedados que no puedo explicar que no sean
correctos en preparatoria. Así que voy al baño de chicas, como el pan tan rápido
como puedo, y tiro la bolsa de papel en la basura para tampones.

7

Las únicas cosas que conozco sobre la preparatoria me las dijo May. En mi
primer día, fui a su closet y encontré el conjunto que recuerdo que usó en su
primer día; una falda plisada con un suéter rosa de cachemira al que le cortó el
cuello y le fijó un parche de Nirvana, la cara sonriente con los ojos en forma de X.
Pero el asunto con May es que ella era hermosa, en una manera que se queda en tu
mente. Su cabello era perfectamente suave, y caminaba como si perteneciera a un
mejor mundo, así que el conjunto tenía sentido en ella. Me lo puse y me quedé
mirándome frente a su espejo, tratando de sentirme como si perteneciera a
cualquier mundo, pero en mí parecía como si llevara un disfraz. Así que, en su
lugar, usé mi conjunto favorito de la secundaria, que era un overol de mezclilla con
una camiseta de manga larga y aretes. Cuando entré al corredor de la Preparatoria
West Mesa, supe de inmediato que esto estaba mal.

Ha pasado una semana y todavía no conozco a nadie aquí. Todos los niños
de mi secundara fueron a la Preparatoria Sandia, a donde fue May. No quería que
todos ahí sintieran lástima por mí e hicieran preguntas. No podía responder, así
que vine a West Mesa en su lugar, la escuela en el distrito de la tía Amy. Supongo
que este debe ser un nuevo comienzo.
Ya que de verdad no quiero pasar los cuarenta y tres minutos del almuerzo
en el baño, una vez que termino mi emparedado salgo y me siento junto a la cerca.
Me vuelvo invisible para simplemente poder observar. Los árboles están
comenzando a derramar hojas, pero el aire todavía es lo suficientemente caliente
para nadar. Me gusta ver especialmente a este chico, cuyo nombre averigüé que es
Sky. Siempre lleva una chaqueta de cuero, aun cuando el verano apenas está
terminando. Me recuerda que el aire no es sólo algo que está ahí. Es algo que
inhalas. A pesar de que él está al otro lado del patio de la escuela, siento como que
puedo ver su pecho subiendo y bajando.
No sé por qué, pero en este lugar lleno de extraños, se siente bien que Sky
esté respirando el mismo aire que yo. El mismo aire que tú. El mismo aire que
May.
A veces, tu música suena como que hay demasiado dentro de ti. Tal vez ni
siquiera tú podías sacarlo todo. Tal vez por eso moriste. Como si explotaras desde
el interior. Supongo que no estoy haciendo esta tarea como debería. Tal vez lo
intentaré de nuevo más tarde.
Tuya,

Página

8

Laurel.

Traducido por Dey Kastély
Corregido por Elle

Querido Kurt Cobain:
Cuando la señora Buster nos pidió que pasáramos nuestras cartas al final de
la clase de hoy, miré mi cuaderno en donde escribí la mía y la doblé. En cuanto el
timbre sonó, me apresuré para guardar mis cosas y me fui. Hay algunas cosas que
no le puedo contar a nadie, excepto a las personas que ya no están aquí.
La primera vez que May tocó tu música para mí, yo estaba en octavo grado.
Ella en décimo. Incluso desde que había llegado a la preparatoria, parecía más y
más alejada. La extrañaba, y a los mundos que solíamos inventar juntas. Pero esa
noche, en el auto, sólo éramos las dos de nuevo. Puso Heart-Shaped Box y fue como
nada que hubiera escuchado antes.
Cuando May apartó la vista de la carretera y preguntó “¿Te gusta?” fue
como si hubiera abierto la puerta a su nuevo mundo y me invitara a entrar. Asentí.
Era un mundo lleno de sentimientos para los que aún no tenía palabras.
Últimamente, te he estado escuchando de nuevo, pongo In Utero, cierro la
puerta y cierro los ojos, y lo reproduzco completo un montón de veces. Y cuando
estoy ahí con tu voz, es difícil explicarlo, pero siento como si empezara a tener
sentido.
Después de que May murió el pasado abril, es como si mi cerebro
simplemente se desconectó. No sabía cómo responder a ninguna de las preguntas
que mis papás me hicieron, así que básicamente dejé de hablar por un tiempo. Y
finalmente todos dejamos de hablar, al menos sobre eso. Es un mito que el duelo
acerca a las personas. Todos estábamos en nuestras propias islas; papá en la casa,
mamá en el departamento al que se mudó un par de años antes, y yo rebotando de
un lado a otro en silencio, tan fuera de ello para ir a los últimos meses de
secundaria.

Página

En el largo verano que se establecía, comencé a buscar en línea artículos, o
fotos, o alguna historia que pudiera reemplazar la que seguía reproduciéndose en
mi cabeza. Allí estaba el obituario que decía que May era una hermosa mujer

9

Eventualmente, papá subió el volumen de sus juegos de béisbol y regresó a
trabajar en Construcciones Rhodes, y mamá se fue para marcharse a un rancho en
California dos meses después. Tal vez estaba enojada porque no pude decirle lo
que pasó. Pero no puedo decirle a nadie.

joven, una gran estudiante y amada por su familia. Y había este pequeño artículo
del periódico, “Adolescente Local Muere Trágicamente”, acompañado por una foto
de las flores y las cosas que algunos chicos de su antigua escuela dejaron junto al
puente, junto con su foto del anuario, en donde está sonriendo, su cabello brilla, y
sus ojos están mirando directo a nosotros.
Tal vez puedas ayudarme a averiguar cómo encontrar una puerta a un
nuevo mundo otra vez. Todavía no he hecho amigos. De hecho, apenas he dicho
una sola palabra en toda la semana y media que llevo aquí, excepto “presente”
mientras pasan la lista. Y para pedirle a la secretaria direcciones para clase. Pero
hay una chica llamada Natalie en mi clase de Inglés. Dibuja imágenes en sus
brazos. No sólo corazones normales, sino prados con creaturas, chicas y árboles
que parece estar vivos. Lleva su cabello en dos trenzas que le llegan hasta la
cintura, y todo sobre su piel morena es perfectamente suave. Sus ojos son de dos
tonos diferentes; uno es casi negro y el otro es de un verde brumoso. Ayer me pasó
una nota con sólo una pequeña carita sonriente en ella. Estoy pensando que tal vez
pronto pueda intentar almorzar con ella.
Cuando todos están en la línea del almuerzo para comprar cosas, todos se
ven como si estuvieran de pie juntos. No podía dejar de desear estar también junto
a ellos. No quería molestar a papá para pedirle dinero, porque se ve estresado cada
vez que lo hago, y no le puedo pedir a la tía Amy, porque piensa que soy feliz con
los emparedados. Pero comencé a recolectar cambio cuando lo encontraba, un
centavo en el piso o monedas de veinticinco centavos en la máquina de sodas rota,
y ayer me llevé cincuenta centavos de la cómoda de mi tía Amy. Me sentí mal. Sin
embargo, fue lo suficiente para comprar un paquete de galletas de mantequilla de
maní.

Tuya,

Página

Entonces, lo que pasó es esto: mordisqueaba una galleta y miraba fijamente
a Sky a través de las hojas que caían. Ahí fue cuando él me vio. Se estaba girando
para hablar con alguien. Se movió en cámara lenta. Nuestros ojos se encontraron
por un minuto, antes de que los míos se apartaran rápidamente. Se sintió como
luciérnagas bajo mi piel. La cosa es que, cuando alcé la mirada de nuevo, Sky
seguía mirándome. Sus ojos eran como tu voz; llaves a un lugar en mí que podía
abrirse de golpe.

10

Me gustaba todo sobre ello. Me gustaba esperar en la línea con los demás.
Me gustaba que la chica frente a mi tuviera rizos rojos detrás de su cabeza que
podías decir que los había rizado ella misma. Y me gustaba la ligera arruga del
plástico cuando abría el envoltorio. Me gustaba cómo cada mordisco hacía un
crujido.

Página

11

Laurel.

Traducido por Mary
Corregido por Sofía Belikov

Querida Judy Garland:
Pensé en escribirte porque El Mago de Oz todavía es mi película favorita. Mi
madre siempre la ponía cuando me quedaba en casa, demasiado enferma como
para ir a la escuela. Siempre me daba un refresco con cubitos de hielo plástico de
color rosado y tostadas de canela mientras tú cantabas Somewhere Over the Rainbow.
Ahora me doy cuenta de que todo el mundo conoce tu rostro. Todo el
mundo conoce tu voz. Pero no todos saben de dónde eres en realidad, cuando no
eras de las películas.
Te puedo imaginar como una niña pequeña en un día de diciembre en el
pueblo donde creciste, al borde del desierto de Mojave, bailando claqué en el
escenario del cine de tu padre. Cantando tus villancicos. Aprendiste
inmediatamente que los aplausos suenan como amor.
Te puedo imaginar en las noches de verano, cuando todo el mundo iba al
teatro para lograr escapar del calor. Estarías de pie en el escenario, bajo el aire
acondicionado, haciendo a la audiencia olvidarse por el momento que no había
nada de lo que estar asustado. Tu madre y padre te sonreirían. Parecían más felices
cuando cantabas.
Después de eso, la película pasaría en una bruma de blanco y negro, y de
repente te daría sueño. Tu padre te llevaría afuera, y sería hora de manejar a casa
en su gran coche, como un barco navegando sobre la superficie de asfalto oscuro
de la tierra.

Página

Mi madre solía cantarnos a May y a mí una canción de cuna para dormir. Su
voz canturreaba—: Todos unidos por esta mañana en el pueblo… —Acariciaba mi
cabello y se quedaba hasta que me dormía. Cuando no podía dormir, me decía que
me imaginara en una burbuja sobre el mar. Cerraba los ojos y flotaba allí,
escuchando las olas. Miraba hacia la brillante agua. Cuando la burbuja se rompía,
escuchaba su voz, haciendo una nueva burbuja para atraparme.

12

Nunca quisiste que alguien se sintiera triste, así que seguías cantando. Te
cantarías a ti misma para dormir cuando tus padres estuvieran peleando. Y cuando
no lo hacían, cantarías para hacerlos reír. Usabas tu voz como un pegamento para
mantener a tu familia unida. Y luego para mantenerte de lo desecho que estaba por
venir.

Pero ahora, cuando trato de imaginarme sobre el mar, la burbuja explota
enseguida. Tengo que abrir los ojos con un sobresalto antes de estrellarme. Mamá
está demasiado triste para cuidar de mí. Ella y papá se separaron justo antes que
May empezara la escuela secundaria, y después de que muriera casi dos años
después, se fue a California.
Con solo papá y yo en nuestra casa, está lleno de ecos en todas partes.
Recuerdo cuando todavía estábamos todos juntos. Puedo oler el chisporroteo de la
carne de mamá mientras hace la cena. Resplandece. Incluso puedo mirar por la
ventana y vernos a May y a mí en el patio, recolectando ingredientes para nuestros
hechizos de hadas.
En vez de quedarme con mamá cada otra semana como hacíamos con May
después del divorcio, ahora me quedo con tía Amy. Su casa es una clase diferente
de vacío. No está llena de fantasmas. Es callada, con estantes con porcelana rosa,
muñecas de porcelana y jabones rosas destinados a lavar la tristeza. Pero siempre a
salvo para cuando realmente se necesitan, supongo. Solo usamos Marfil en el baño.
Estoy mirando por la ventana de su fría casa, desde debajo de la colcha
rosada, para encontrar la primera estrella.
Desearía que pudieras decirme dónde estás ahora. Quiero decir, sé que estas
muerta, pero creo que debe haber algo en el ser humano que no puede solo
desaparecer. Está oscuro afuera. Estas allá afuera. En algún lugar, en algún lugar.
Me gustaría dejarte entrar.
Tuya,

Página

13

Laurel.

Traducido por Mel Cipriano
Corregido por Marie.Ang

Querida Elizabeth Bishop:
Quiero contarte acerca de dos cosas que sucedieron en la clase de Inglés
hoy. Leímos tu poema, y hablé en clase por primera vez. He estado en la escuela
secundaria durante dos semanas, y hasta ahora me había pasado la mayor parte
del tiempo mirando por la ventana, observando a los pájaros volar entre los cables
de teléfono y álamos parpadeantes. Estaba pensando en ese chico, Sky, y
preguntándome lo que ve cuando cierra los ojos, cuando oí mi nombre. Levanté la
mirada. Las alas de los pájaros empezaron a golpear en mi pecho.
La señora Buster me miraba. —Laurel. ¿Vas a leer?
Ni siquiera sabía en qué página estábamos. Podía sentir mi mente en blanco.
Pero entonces, Natalie se inclinó y cambió mi libro al poema correcto. Comenzaba
así:

El arte de perder no es difícil dominar;
hay tantas cosas que parecen colmadas por el deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.

Al principio, me puse tan nerviosa. Pero mientras leía, comencé a escuchar,
y entonces lo entendí.

Pierde algo cada día. Acepta la confusión
de las llaves extraviadas, de la hora desperdiciada.
El arte de perder no es difícil dominar.
Entonces practica perder más, y más rápido:

He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira! La última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.

Página

viajar. Ninguna de estas pérdidas será devastadora.

14

lugares, y nombres, y las tierras a las que pretendías

El arte de perder no es difícil dominar.
He perdido dos ciudades, hermosas ciudades. Más aún,
vastos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los añoro, pero no fue un desastre.
—Incluso al perderte (la voz bromista, un gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder no es demasiado difícil de dominar
aunque parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Creo que mi voz podría haber temblado demasiado, como si el poema me
hubiera convertido en un terremoto. La habitación se encontraba mortalmente
tranquila cuando me detuve.
La señora Buster hizo lo que siempre hace, que es mirar a la clase con sus
grandes ojos saltones y decir—: ¿Qué piensan?
Natalie miró en mi dirección. Creo que se sentía mal porque todo el mundo
no miraba a la señora Buster, sino a mí. Así que, levantó la mano y dijo—: Bueno,
por supuesto que está mintiendo. No es fácil perder las cosas. —Entonces todos
dejaron de mirarme y se fijaron en Natalie.
La señora Buster preguntó—: ¿Por qué hay algunas cosas más difíciles de
perder que otras?
Natalie tenía un tono obvio en su voz cuando respondió—: Debido al amor,
por supuesto. Cuanto más amas algo, más difícil es perderlo.
Levanté la mano antes de que pudiera siquiera pensar en ello. —Creo que es
como cuando pierdes algo cercano a ti, es como perderte a ti mismo. Por eso, al
final, es difícil para ella incluso escribir. Apenas puede recordar cómo. Porque
apenas sabe quién es.

Página

Recogí mis cosas lo más rápido que pude. Miré a Natalie, y se veía como si
tal vez me estuviera esperando. Pensé que este podría ser el día en que iba a
preguntarme si quería almorzar con ella, y en el que podía dejar de sentarme en la
cerca.

15

Todos los ojos volvieron hacia mí, pero después de eso, gracias a Dios, la
campana sonó.

Pero la señora Buster dijo—: Laurel, ¿puedo hablar contigo un momento? —
La odié en ese instante, porque Natalie se fue. Me moví frente a su escritorio—.
¿Cómo estás? —me preguntó.
Mis palmas estaban todavía sudorosas por hablar en clase. —Um, bien.
—He notado que no hiciste tu primera asignación. ¿La carta?
Me quedé mirando la luz fluorescente reflejándose en el suelo y murmuré—:
Oh, sí. Lo siento. No la he terminado todavía.
—Muy bien. Te daré una extensión de tiempo. Pero me gustaría que me la
entregaras para la semana que viene.
Asentí.
Luego añadió—: Laurel, si alguna vez necesitas a alguien con quien hablar...
Levanté la vista hacia ella sin comprender.
—Solía enseñar en Sandia —indicó con cautela—. May estaba en mi clase de
Inglés de primer año.
Me cortó la respiración. Empecé a sentirme mareada. Había contado con que
nadie aquí sabía, o por lo menos, nadie hablaba de ello. Pero ahora, la señora
Buster me miraba como si pudiera darle algún tipo de respuesta a un horrible
misterio. No podía.
Finalmente, la señora Buster agregó—: Ella era una chica especial.
Tragué saliva. —Sí —repliqué. Y caminé hacia la puerta.
El ruido en el pasillo se transformó en el río más caudaloso que he oído
nunca. Pensé que tal vez podría cerrar los ojos y todas las voces me llevarían lejos.
Tuya,

Página

16

Laurel.

Traducido por Mel Cipriano
Corregido por Marie.Ang

Querido River Phoenix:
La habitación de May en casa de papá está como siempre. Exactamente
igual, sólo que la puerta permanece cerrada y no sale ni un sonido. A veces me
despierto de un sueño y creo que oigo sus pasos, volviendo a escondidas después
de una noche de fiesta. Mi corazón late de emoción y me siento en la cama, hasta
que lo recuerdo.
Si no puedo volver a dormir, me levanto y me acerco de puntillas por el
pasillo, giro la manija de la puerta para que no cruja, y camino en la habitación de
May. Es como si nunca se hubiera ido. Noto todo de la misma manera que cuando
fuimos al cine esa noche. Las dos horquillas en una cruz sobre su cómoda. Las
tomo y las pongo en mi cabello. Luego, las pongo de regreso en la misma cruz
exacta, señalando hacia una botella casi vacía de perfume de girasoles y al tubo de
lápiz labial brillante que nunca se ponía cuando salía de la casa, pero siempre
cuando regresaba. La parte superior de la estantería está repleta de colecciones de
lentes de sol en forma de corazón, velas a medio quemar, caracoles, geodas
divididas en sus centros para mostrar sus cristales. Me tumbo en la cama, mirando
hacia sus cosas y trato de imaginarla allí. Me quedo mirando el tablón de anuncios
cubierto con flores secas, pequeños horóscopos rasgados y fotografías, clavados
con tachuelas en él. Hay una de nosotras cuando éramos pequeñas, en un vagón
junto a mamá, en verano. Una tomada antes del baile, donde lució un vestido largo
que encontró en una tienda de ropa vintage, y la misma rosa en su cabello que
ahora se encuentra allí, seca.

Página

En la pared sobre su cama cuelga un cartel de Nirvana, y junto a él, hay una
foto tuya de Stand By Me. Tienes la mitad de un cigarrillo en tu boca, pómulos
esculpidos en piedra, y el cabello rubio de un bebé. Mi hermana te amaba.
Recuerdo la primera vez que vimos la película. Fue justo antes de que mamá y
papá se separaran, y justo antes de que May comenzara la escuela secundaria.
Estuvimos despiertas hasta tarde juntas, sólo las dos, con una pila de mantas y una
lata de palomitas que May hizo para ambas, y apareciste en la televisión. Era la
primera vez que cualquiera de nosotras te veía. Eras tan hermoso. Pero aún más
que eso, eras alguien que sentimos que reconocíamos. En la película, eras el que

17

Abro el armario de May y observo las camisas brillantes, las faldas cortas,
los suéteres de cuello escotado, los pantalones vaqueros rasgados en los muslos. Su
ropa es valiente como ella.

cuidaba de Gordie, que perdió a su hermano mayor. Eras su protector. Pero tenías
tus propios problemas, también. Los padres, los profesores y todo el mundo
pensaba mal de ti debido a la reputación de tu familia. Cuando dijiste: “Me
gustaría poder ir a un lugar donde nadie me conozca”, May se volvió hacia mí y
dijo—: Me gustaría que pudiera salir de la pantalla y llegara a nuestra sala de estar.
Él tiene que estar con nosotras, ¿no te parece?
Asentí para decirle que también creía eso.
Para el final de la película, May había declarado que estaba enamorada de ti.
Quería saber dónde te encontrabas en ese momento, así que fuimos al ordenador
de papá y May te buscó. Había muchas fotos de ti, algunas de Stand By Me, y
algunas de cuando fuiste creciendo. En todas ellas, eras vulnerable y duro al
mismo tiempo. Y entonces vimos que habías muerto. De una sobredosis de drogas.
Con sólo veintitrés años. Fue como si el mundo se detuviera. Habías estado justo
ahí, casi en la habitación con nosotros. Pero ya no estabas en este mundo.
Cuando pienso en ello, esa noche parece como el principio de cuando todo
cambió. Tal vez no teníamos las palabras para entonces, pero cuando nos
enteramos de que habías muerto, fue la primera vez que vimos lo que podía
sucederle a la inocencia. Finalmente, May apagó el ordenador y se limpió las
lágrimas de sus ojos. Dijo que siempre estarías vivo para ella.
Cada vez que vimos Stand By Me después de eso (nos regalaron el DVD y lo
vimos una y otra vez ese verano), siempre silenciamos la parte en el final donde
Gordie dice que tu personaje, Chris, fue asesinado. No queríamos eso. La forma en
que te veías, con la luz alrededor de tu cabeza; eras un niño, un niño que se
convertiría en un hombre de verdad. Queríamos simplemente verte allí, perfecto y
eterno para siempre.
Sé que May está muerta. Quiero decir, lo sé en mi cabeza, pero no parece
real. Todavía siento que ella está aquí, conmigo de alguna manera. Como si una
noche fuera a arrastrarse a través de su ventana, luego de haberse escapado, y
contarme acerca de su aventura. Tal vez si puedo aprender a ser más como May,
sabré cómo ser mejor en una vida sin ella.
Tuya,

Página

18

Laurel.

Traducido por Moni
Corregido por Meliizza

Querida Amelia Earhart:
Recuerdo cuando aprendí por primera vez sobre ti en estudios sociales en la
escuela intermedia, estaba casi celosa. Sé que esa es una manera incorrecta de
sentirse por alguien que murió trágicamente, pero no era tanto por la muerte de lo
que me sentía celosa. Era por lo de volar, y el desaparecer. La manera en que viste
a la tierra desde el aire. No te encontrabas asustada de perderte. Sólo te fuiste.
Decidí esta mañana que realmente necesito siquiera el más pequeño trozo
de coraje que tuviste porque comencé la escuela secundaria hace casi tres semanas,
y ya no puedo seguir quedándome sentada junto a la cerca. Así que, después de
que miré entre toda mi ropa vieja, que es terrible sin importar cuanto intente
escoger la más discreta, fui y abrí el clóset de May y lo miré, lleno de cosas
brillantes y valientes. Recordé su cuerpo llenándolas. Se iría en la mañana con su
mochila colgando sobre el hombro, y parecía que todo fuera de nuestra puerta
corría a saludarla. Tomé su vestuario del primer día —un suéter rosa con un
parche de Nirvana en él y una falda plizada corta. Me lo puse. No miré en el espejo
esta vez, porque sabía que me asustaría usarlo. Sólo presté atención al movimiento
de la falda contra mis piernas desnudas y pensé sobre cómo May se habría sentido
en ella.
En el auto con papá de camino a la escuela, podía sentir sus ojos en mí.
Finalmente, mientras se acercaba a la línea del estacionamiento, dijo
cuidadosamente—: Te ves bien hoy.

Página

Luego en el almuerzo, caminé a través de la cafetería hacia las mesas de
afuera y miré a todos juntos, luciendo felices, como si debieran ser parte de la
misma película. Vi a Natalie de mi clase de inglés con esta ardiente chica pelirroja.
Se sentaban en una mesa en medio de la multitud. Las dos tenían jugos y nada de
comida. Parecía como si la luz del sol aterrizará a propósito sobre sus cabellos.
Natalie llevaba dos coletas trenzadas, tatuajes dibujados y usaba una camiseta de
Batman que se ajustaba al nivel del pecho. La pelirroja llevaba una falda de
bailarina y una brillante bufanda roja, con lápiz labial a juego. No iban vestidas
como las chicas populares, que se veían impecables y sacadas de revista. Pero para
mí, eran hermosas, como su propia constelación. Como una a la que tal vez yo

19

Sabía que reconocía que la ropa era de May. —Gracias, papá —dije, y nada
más. Le di una pequeña sonrisa y salté fuera del auto.

podría pertenecer. Se veían como chicas que habrían sido amigas de May. Alejaban
a los chicos del equipo de fútbol que rodeaban a la pelirroja.
Quería tanto sentarme cerca de ellas que lo podía sentir en todo mi cuerpo.
Comencé a caminar hacia ellas, pensando que tal vez Natalie me notaría. Pero me
puse nerviosa y fui hacia atrás para sentarme cerca de la valla. Me puse de pie y
me senté de nuevo.
Recordé lo que dijiste: “Hay más vida que ser sólo un pasajero”. Pensé en ti
volando a través del cielo. Pensé en May apresurándose en la mañana. Pasé mis
manos sobre su suéter, el que estaba usando. Y me acerqué. Cuando estuve cerca
de la mesa, como que sólo me quedé allí, a unos pocos metros de distancia. Se
encontraban a medio camino de inclinarse e intercambiar sus jugos, para probar un
nuevo sabor, cuando sintieron un cuerpo y levantaron la mirada. Creo que
pensaron que sería otro jugador de fútbol, y Natalie se veía enojada al principio.
Pero su rostro se volvió amable cuando me reconoció. Traté de pensar en algo que
decir, pero no pude. Las voces se apresuraban a mi alrededor, y comencé a
quedarme en blanco.
Pero entonces, escuché la voz de Natalie. —Hola. Estás en mi clase de inglés.
—Sí. —Tomé mi oportunidad y me senté al final de la banqueta.
—Soy Natalie. Ella es Hannah.
—Yo soy Lauren.
Hannah levantó la mirada de su jugo. —¿Laurel? Ese es el nombre más
genial.

Tuya,
Laurel.

Página

Para el final del almuerzo, les gustaba mi falda y todo mi vestuario, y me
preguntaron si quería ir a la feria estatal después de la escuela. No lo podía creer.
Llamé a papá desde mi nuevo celular que se suponía era sólo para emergencias
(aunque ya puedo decir que no lo será). Dije que unas chicas me pidieron salir con
ellas después de la escuela, así que no debía preocuparse si no me encontraba en
casa cuando llegara del trabajo, y que después tomaría el autobús como siempre.
Hablé rápido para que no tuviera tiempo de oponerse. Ahora estoy en álgebra, y
no puedo esperar para que la campana suene. Los números en el pizarrón no
significan nada, porque por primera vez en mucho tiempo, tengo a donde ir.

20

Natalie comenzó a hablar sobre los “estúpidos” en nuestra clase, y hacía mi
mejor esfuerzo por seguirla, pero en serio, me encontraba tan feliz de estar allí que
no podía concentrarme en lo que decía.

Traducido por Moni
Corregido por Meliizza

Querida Amelia Earhart:
Cuando llegamos a la feria, era buena como cuando era niña y pegajosa
como debía ser —llena de puestos vendiendo sombreros vaqueros y camisetas
pintadas con aerógrafo y el olor de la comida de feria estatal. Todas nos
encontrábamos hambrientas, y la manera en que Natalie y Hannah decían: “Estoy
hambrienta” era fácil decirlo como ellas. Encajar.
Cuando nos pusimos en la fila para unas papas fritas, Hannah comenzó a
coquetear con el chico delante de nosotras. Llevaba una camisa blanca, cabello
negro engominado, y una mirada que me hizo pensar que quería morderla. El
cabello pelirrojo de Hannah es liso como una tabla, o así me dijo, pero lo coloca en
rulos todos los días. Sus risos pelirrojos caen alrededor de su rostro, y sus grandes
ojos parecen como si siempre vieran algo increíble. Sus labios se ven como si
estuviera medio sonriendo por algo que nadie más pudo entender.
Me preocupaba el no tener nada de dinero y pensaba en decir que no tenía
tanta hambre después de todo, pero cuando llegamos al frente de la línea, Hannah
dejó que el chico pagara por nosotras. Me estaba poniendo nerviosa la manera en
que él se inclinaba hacia Hannah. Seguí pensando que él iba a hacer algo, pero
cuando nos dieron las papas, ella sólo le dio las gracias y se alejó, dejándolo
mirándola fijamente. Creo que presumía un poco, pero Natalie no actuó
impresionada. Sólo dijo—: Um, ¿demasiado gel?

Página

Así que cuando Natalie y Hannah se encontraban listas para los juegos, no
estuve tan segura de si quería ir. Se hallaba éste, un juego especial que costaba algo
extra, en el que te meten en un arnés y te elevan, más alto que cualquier edificio en
la ciudad. Y luego te dejan caer, y vas volando sobre toda la feria. Finalmente les
dije que olvidé traer dinero, pero Hannah dijo que tenía algo de su trabajo y me
explicó que trabaja un par de noches a la semana como anfitriona en un restaurante
llamado Cocina Japonesa.

21

Después de que comimos, fuimos hacia la valla a fumar unos cigarrillos.
Nunca había fumado, y no sabía cómo hacerlo. Había visto a May hacerlo antes, así
que traté de copiarla. Pero supongo que era obvio. Natalie se rió tan fuerte que
comenzó a toser. Dijo—: No, así. —Y me mostró cómo mantener el humo dentro y
luego sorberlo hacia mis pulmones. Así es como inhalas. Me hizo sentir mareada y
un poco enferma. Para el momento en que terminamos, caminaba en zigzag.

—Es tan bonita —dijo Natalie, sonriéndole—, que la contrataron a pesar de
que tiene sólo quince años.
—Cállate —dijo Hannah—. ¡Es porque sabían que sería una excelente
empleada!
Cuando contó su dinero, no era suficiente, pero dijo que si coqueteábamos
con el chico encargado del juego, nos dejaría entrar por menos. Cuando llegamos al
frente de la línea, mi corazón latía rápidamente. Parte de mí esperaba que el chico
dijera que no, porque honestamente me encontraba aterrada. Pero Hannah le dio
su mejor sonrisa, y accedió a darnos un descuento. Pensé en ti y en lo valiente que
fuiste en tu avión. Y en cómo hiciste que otra gente a tu alrededor también fuera
valiente. Y de repente, las tres estábamos con un arnés juntas, y él nos elevaba.
Mientras esperábamos a ser bajadas, podíamos ver a todas las pequeñas personas
en el recinto ferial. Olvidé estar asustada. Pensaba sobre cómo cada una de esas
personas, tan pequeñas desde tan alto, eran su propia isla, con bosques secretos y
pensamientos ocultos.
¡Y es entonces cuando nos dejó caer! Sin advertencia. Estábamos volando.
No podía haberlo sentido más perfecto. Navegando a través del atardecer y el olor
de maíz tostado, papas fritas y pastel, sobre todas las islas. Tan rápido que cuando
abrí la boca, todo un mundo de aire entraba. Junto a las chicas que podrían ser mis
nuevas amigas.
Pensé en ti, mirando la tierra siempre cambiando desde arriba. El alto
césped sacudiéndose. Los ríos como largos dedos y la neblina del mar sorbiendo la
orilla. Y, en cómo, cuando desapareciste allí, debiste haberte convertido en una
parte de ello.
Tuya,

Página

22

Lauren.

Traducido por Sofía Belikov
Corregido por Meliizza

Querido Kurt Cobain:
Todo el fin de semana he estado preocupada de que Natalie y Hannah
pudieran olvidarse de mí el lunes en la escuela, pero hoy en inglés, Natalie me
pasó una nota que decía: “¡Qué estúpido!”, con una flecha apuntando hacia el tipo
junto a mí, que dibujaba pechos desnudos en la hoja de su poema. Miré su asiento
y sonreí para mostrarle que entendí la broma. Y en el almuerzo, vi a Natalie y
Hannah hacerme señas desde su mesa. Mi corazón se aceleró. Boté la bolsa de mi
almuerzo con el pan vienés rápidamente y fui a sentarme junto a ellas. Hannah
lamía el queso de los Doritos de sus dedos y me pasó la bolsa.
Traté de no mirar, pero después de un rato, mis ojos encontraron a Sky. Lo
vi observarme con mis nuevas amigas. Me pregunté si el sol aterrizaba en mí de la
misma forma que en ellas. Me imaginé brillando y me permití mirarlo por un
momento demasiado largo.
Hannah me atrapó. —¿A quién estás mirando?
Murmuré—: A nadie. —Pero mis mejillas se calentaron y probablemente se
pusieron rojas como un verdaderamente inapropiado medidor.
Hannah insistió—: ¡¿A quién?! ¡Dime!
No quería arriesgarme a perder a mis nuevas amigas, así que dije—: Oh. Eh,
creo que su nombre es Sky.
Los ojos de Hannah lo analizaron, y dijo—: Oooh. Sky. Sí. El señor misterio.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
Hannah se encogió de hombros. —Es la clase de chico al que todos conocen,
pero que en realidad nadie conoce. De alguna manera, se las arregla para parecer
popular sin tener, ah, ningún amigo aún. Se transfirió aquí este año. Es de tercero.
Pero es totalmente caliente. Se lo haría.

Me sonrojé de nuevo. Murmuré que no lo era.
Hannah miró sobre su hombro y dijo—: Lo haremos tuyo. Te está mirando.
Cuando eché un vistazo, aún lo hacía.

Página

—¿Qué? —dijo—. No es como si fuera a hacerlo. Es de Laurel.

23

Natalie le pegó en el hombro. —¡Hannah!

Me di cuenta entonces de que esta podría ser yo. Justo allí, con el cemento
quemando mis piernas bajo los vaqueros que corté esa mañana, lo suficientemente
cortos como para que pasara la medida sólo si me encogía de hombros, y la
camiseta blanca y plateada de May que brillaba en la luz.
Era como si una banda invisible hubiera comenzado a tocar la banda sonara
de una nueva vida. Te oí. Me preguntaba si así se sintió May cuando estaba en la
secundaria. Debió haber sido así, porque era su música. Todas las canciones que
habíamos escuchado juntas, reproduciéndose una a la vez. El mundo en el que
desapareció se encontraba aquí. Dejé la vergüenza de lado, aparté la mirada de
Sky, que aún me miraba, y me volví hacia Natalie y Hannah. Me reí, llena del
secreto de alguien en quien me podría convertir. Hello, hello, hello.
Tuya,

Página

24

Laurel.

Traducido por Sofía Belikov
Corregido por Meliizza

Querido Kurt:
La ropa de May debía hacer magia, porque desde que comencé a usarlas,
han estado pasando cosas. Me senté con Natalie y Hannah en el almuerzo toda la
semana. Entonces hoy, viernes, caminaba por el pasillo hacia biología, haciendo
que mis pies siguieran las líneas de luz en el suelo. De repente, levanté la mirada,
porque estaba a punto de chocar con alguien. Era él. Sky. Podría haberme estirado
y haberlo tocado.
Él dijo—: Hola. ¿Qué pasa? —Su voz sonaba como grava convirtiéndose en
granitos de azúcar.
Empecé a pensar en cómo responder. Sé que “¿Qué pasa?” es algo que la
gente sólo dice, pero también es algo difícil de responder. Es como si la única
respuesta fuera “nada”. No quería decir “nada” porque, en realidad, estaba
sucediendo de todo.
En su lugar, dije—: Te vi el otro día. —Cada palabra se sintió como una
piedra, cayendo al fondo de un lago.
Asintió, su cabeza inclinándose un poco. Como si intentara descubrir qué
era.
—Soy Laurel —añadí.
—Sky. —Sonrió.
Me encontraba a punto de decir “lo sé”, pero lo pensé mejor. Cuando mis
ojos finalmente se centraron, vi que llevaba una polera de Nirvana. Esto parecía
perfecto. Así que dije—: Amo a Kurt Cobain.
—¿En serio? ¿Cuál es tu álbum favorito?
—In Utero.

Pero Sky asintió, como si supiera de lo que hablaba. Y allí fue cuando me di
cuenta que me miraba como si quisiera tocarme. Tiré de la apretada camiseta

Página

Sonreí y busqué en mi cabeza por algo que continuara la conversación. —Sí.
Realmente me gusta cómo es… cómo suena Kurt, como si estuviera explotando
desde adentro. —En realidad no podía creer que hubiera dicho eso.

25

—Genial. Todos dicen Nevermind. Debido a que en realidad no lo conocen.

naranja de May. Mi piel ardía. Tenía que irme antes de que me sonrojara por
completo.
—Tengo que ir a biología.
—Vale —dijo Sky—. Tal vez te vea por ahí.
Asentí y me alejé, el corazón me latía con fuerza. Me dije que no me
volteara. Pero lo hice. Y tenía sus ojos aún en mí. Sentí algo desencadenarse —el
misterio de lo que vio cuando me miró.
En clases, mientras el señor Smith hablaba sobre los enlaces covalentes,
seguí reproduciéndolo y notando cosas nuevas cada vez. Como la forma en que
una de las mangas de Sky se hallaba un poco arremangada en su brazo. Cómo los
vellos en sus bíceps se levantaban. La peca en su párpado. Pensé en lo que Hannah
dijo, sobre cómo se transfirió aquí. Me pregunté de dónde, y me pregunté si alguna
vez había estado enamorado.
Tuya,

Página

26

Laurel.

Traducido por Ivy Walker
Corregido por Aimetz Volkov

Querida Amy Winehouse:
Recuerdo una noche después de que May regresara de haberse escapado,
entró en mi habitación, se tumbó en la cama y susurró—: ¡Tienes que escuchar esta
canción! —Me puso sus audífonos en el oído, y mientras caía sobre la almohada,
escuché tu voz por primera vez. Regreso al negro, cantaste. Los ritmos oscilantes de
la canción sonaban brillantes, pero había dolor en tu voz debajo de su dulzura,
aunque no es tan simple como eso, de verdad. Tenías una forma de cantar que
podía mezclar tantos sentimientos. Y podía darme cuenta que las palabras que
cantabas salieron de tu verdadero yo. Que eran ciertas.
Resulta que mi nueva amiga Hannah también te ama. Hannah y yo tenemos
juntas Educación Física en el octavo periodo, y siempre está olvidando su ropa de
gimnasia. Desde que fuimos a la feria juntas hace dos semanas, un montón de
veces finjo que olvido la mía aun si no lo hago, solo para que podamos caminar por
la pista juntas y hablar en vez de jugar a la pelota, al bádminton o lo que sea con
todos los demás. Hannah quiere ser cantante, y a veces, cuando caminamos
alrededor de la pista, me canta tus canciones. Sus favoritas son Stronger Than Me,
You Know I’m No Good y por supuesto, Rehab. Le gusta gritar ¡No, no, no! y sacudir
su pelo rojo hacia atrás y adelante. La forma en que no querías que nadie te
controlara, esa también es una parte del espíritu de Hannah.
Hannah actúa sin miedo, pero puedes darte cuenta que en el fondo guarda
secretos.
Es la clase de chica por la que los chicos se enamoran, pero no se comporta
como una chica bonita. Actúa como si estuviera tratando de encontrar una manera
de salir de sí misma. Siempre tiene al menos un novio, a veces dos a la vez.

Página

Cuando Hannah se mudó aquí en el séptimo grado, salió con uno de los
chicos más populares de fútbol de octavo grado. Luego salió con otro chico de
fútbol y otro, y para el momento en que cursaba octavo grado salió con un par de
chicos en la escuela secundaria. A pesar de que Hannah podría haber pasado el
rato con quien sea en su nueva escuela secundaria, incluso las chicas populares,
dijo que escogió a Natalie porque podía darse cuenta que “lo entendía”.

27

Hannah me dijo que sus padres murieron cuando era una bebé, por lo que
su hermano y ella solían vivir con su tía en Arizona. Pero su hermano se metió en
demasiadas peleas en la escuela, por lo que su tía los envió a vivir con sus abuelos.

—¿Qué “entendía”? —pregunté.
Hannah se encogió de hombros. —Qué se siente ser diferente, incluso si no
quieres que todos lo sepan. Como, que sabía que podía invitar a Natalie a pasar la
noche, y no estaría tan extrañada por el hecho de que amo mi caballo, vivo con mis
abuelos que se están volviendo sordos y tengo un hermano malvado que le gusta
gritar mucho.
Hannah también me habló de este tipo, Kasey, con el que está “pasando el
rato”. Eso es lo que dice. Lo conoció en su trabajo en Cocina Japonesa cuando se
encontraba allí con un grupo de amigos para el cumpleaños de alguien. (Es un
buen lugar para ir en los cumpleaños, porque los chefs cocinan en frente de ti y
hacen trucos con fuego en la mesa.) Está en la universidad, así que honestamente,
es realmente extraño que quiera salir con una chica mucho más joven. Me hace
sentir un poco nerviosa por Hannah, debido a este chico mayor con el que May
solía salir, llamado Paul. Cuando le pregunté a Hannah porque salía con alguien
de la universidad, se rió y dijo—: Soy precoz.

Estoy en casa de papá esta semana, lo que significa que normalmente tomo
el autobús hacia casa, porque trabaja hasta tarde como para recogerme. Pero hoy,

Página

Creo que Natalie como que odia las flores y odia que Hannah las reciba.
Porque siempre dice que no cree en las flores o cosas por el estilo. Pero no sé si eso
es del todo cierto, ya que le está haciendo a Hannah una pintura de tulipanes en su
clase de arte. Natalie me lo mostró después de la escuela el otro día, pero me dijo
que no le contara a Hannah al respecto. Es una sorpresa. Natalie es realmente una
buena pintora. El primer pétalo del tulipán tenía ya más tonos de color de los que
podías contar.

28

Supongo que a Kasey realmente le gusta Hannah más que para pasar el rato,
porque le envía flores—tulipanes rojos, los cuales son sus favoritos. Le gusta
mostrárselas a todo el mundo en la escuela. La directora Weiner se está cansando
de que Hannah tenga entregas en la oficina, pero dice que las flores son de su tío
para que se las lleve a su abuela, que está enferma en casa. La directora le pregunta
por qué no se limita a enviarlas a la casa, y replica que es porque nadie responde a
la puerta, por lo que se marchitarían bajo el sol. La directora sabe que Hannah está
mintiendo, pero no puede decir mucho, a causa de la abuela de Hannah estando
enferma y su abuelo batallando por escuchar para comprender a la directora si
tratara de quejarse, y probablemente demasiado cansados como para preocuparse
mucho, de todos modos. Así como es, Hannah lleva las flores de Kasey de clase en
clase, las pone en su escritorio y se desploma detrás de ellas para que los
profesores difícilmente puedan verla. Se inclina hacia el escritorio de Natalie y
hace muecas.

en lugar de ir a casa después de la escuela, caminé con Natalie y Hannah hacia
Dairy Queen. En el camino, siguen queriendo mostrarles los pechos a las personas.
Tenía miedo de hacerlo al principio, pero traté de recordarme a mí misma
tragarme lo que me asusta, de la forma en que aprendí a hacerlo cuando salía con
May. Y corría muy rápido después. Superé a Natalie y Hannah cada vez. Me
alcanzaban un par de cuadras más adelante, todavía gritando y riendo. Y luego,
gritaba y reía también, lo peor había pasado, y me sentía feliz de ser una de ellas.
Hannah nos compró nuestro helado (se veía orgullosa de ser capaz de
hacerlo), y luego tuvo que ir a trabajar. A pesar de que siempre llega tarde a clase,
Hannah siempre llega a tiempo a su trabajo. Antes de que se fuera, dijo que ambas
iban a pasar la noche en casa de Natalie mañana, lo cual es viernes, y que debería
ir. Estaba tan feliz cuando me invitó, porque significa que nos estamos
convirtiendo en verdaderas amigas.
Papá volvió del trabajo unos minutos después de que llegué a casa de Dairy
Queen. Trabaja en Construcciones Rhodes, arreglando las bases rotas de las casas y
cosas por el estilo. Cuando May y yo éramos niñas, papá solía caminar por la
puerta por la noche y corríamos a abrazarlo. Me encantaba que estuviera cubierto
de sudor y suciedad, como si se hubiera encontrado en una aventura. Mamá hacía
la cena, el olor de carne frita y chile relleno penetrando la casa. Cocinaba como un
panadero, siempre decía papá. No tiraba los ingredientes y probaba más tarde.
Cada uno estaba perfectamente medido.

Página

Solía amar hacernos bromas a todos nosotros, como cambiar la sal con el
azúcar (lo hizo muchísimo, así que nos acostumbramos a derramarla en nuestras
manos y lamerla para determinar cuál era cuál). Mamá se enfadó por ello, pero
pensábamos que era divertido. Ocultaba su alarma los fines de semana, bajo un
cojín del sofá o algo así, y teníamos que salir corriendo por toda la casa para
encontrarlo cuando la alarma sonaba. O a veces, le hacía agujeros a las manzanas
en la nevera y metía gusanos de gomita. Este era nuestro favorito, porque
significaba dulces. Ya no hace ese tipo de cosas, pero todavía me besa en la frente
cuando entra por la puerta. Después pregunta acerca de mi día, como sabe que
debe, y hago todo lo posible para hacerlo sonar bien.

29

Pero la vida no es así. No puedes estar seguro de cómo va a resultar, incluso
si lo haces todo bien. Las cosas se vuelven en tu contra, la vida lo hace. Papá solía
venir a casa y lucir fuerte por el día de construcción. Ahora se ve cansado, como si
una excavadora hubiera atropellado. Cuando May y yo éramos niñas, solía ser
bueno para subírsele encima. Pero ahora temo un poco que, si me acerco
demasiado a él, voy a tropezar y sacar toda la tristeza que mantiene oculta.

Esta noche hice macarrones con queso en el microondas con pequeños mini
perros calientes para la cena, que es nuestro favorito. Todavía tenemos comida en
el congelador del memorial de May, hace casi seis meses, pero no creo que
ninguno de los dos quiera comerlo.
—¿Así que estás haciendo amigos?—preguntó por encima de nuestro
macarrón con queso.
—Sí. —Sonreí.
—Eso es genial —dijo papá.
—En realidad, iba a preguntarte, ¿puedo pasar la noche en casa de mi amiga
Natalie mañana?
Papá vaciló un momento, y crucé los dedos debajo de la mesa. Finalmente
dijo—: Claro, Laurel. —Hizo una pausa y añadió—: No te quiero encerrada
conmigo.
Luego, encendió el juego de béisbol ya que es un fanático de los Cachorros,
porque creció en Iowa cerca de su equipo de ligas menores, y lo vi con él mientras
hacía la tarea. Papá solía darme las charlas de “el béisbol es como la vida”, pero ya
no lo hace. Ahora sólo lo miramos en silencio. Supongo que algunas cosas
resultaron demasiado tristes para explicar con un ponche con las bases llenas.
Tuya,

Página

30

Laurel.

Traducido por Ivy Walker
Corregido por Aimetz Volkov

Querido Kurt:
Ayer por la noche, me emborraché por primera vez. Cuando llegué a casa
de Natalie para la fiesta de pijamas, fuimos a la tienda de comestibles, lo cual se
sintió demasiado frío en esa forma de aire acondicionado. Caminamos medio
temblando hacia el pasillo de licores, y Natalie sacó una botella de licor de canela
de la estantería y la metió en su sudadera con capucha. Luego fuimos al baño y le
quitamos la etiqueta de modo que no sonaría. Ignoré a mi corazón latiendo rápido
y traté de actuar con normalidad, como si hubiera hecho este tipo de cosas antes.
No dije nada sobre los pies de la mujer con las zapatillas de deporte de mamá y
una niña en el puesto siguiente. Luego solo salimos.
Volvimos a la casa de Natalie, en donde estuvimos solas, porque su mamá
estaba en una cita esa noche. Natalie dijo que eso significaba que no regresaría
hasta la mañana. Subimos a la azotea con la botella. El licor tenía cristales con
sabor a canela en la parte inferior, y cuando tomé el primer sorbo, quemó como si
alguien hubiera encendido un fuego dulce en mi boca. Tragué rápido, no hice una
cara, y no les dije que era mi primera vez bebiendo. Pensé que si May lo hizo,
también podía hacerlo. ¿Qué tan malo podría ser? Así que, dejé al licor quemar mi
garganta y en el estómago. Me hizo reír y puso mi cuerpo flojo, hasta que olvidé
tener miedo. Nos acostamos de espaldas para ver a los aviones pasar por arriba e
hicimos una canción sobre ellos. No recuerdo las palabras, aunque sigo
intentándolo. Sí recuerdo que la voz de Hannah sonaba como los cristales de
canela, dulce y llena de fuego. Creo que realmente podría ser cantante.

Página

Recordé cómo May se salía por la noche y esperaba despierta en la cama
hasta que la oía volver. Por lo general, solo escuchaba su andar de puntillas por el
pasillo y cerrar su puerta, y entonces sé que podía dormir porque se encontraba a
salvo. Pero de vez en cuando, y esto es lo que más me gustaba, venía a mi
habitación y susurraba—: ¿Estás despierta? —Habría los ojos de golpe, le
susurraba que lo sí, y venía a acostarse a la cama. Recordé cómo su aliento olía
dulce y caliente, como el alcohol, supongo. Cómo una sonrisa se extendía

31

No estoy segura de lo que pasó después, pero luego bajamos del techo y,
Natalie y Hannah habían entrado en el patio trasero para saltar sobre su vieja cama
elástica. Yo estaba en el patio delantero en una hamaca balanceándome, y las
estrellas zumbaban hacia mí.

lentamente por su rostro, se reía en voz baja y arrastraba un poco las palabras,
como cada sonido llevaba al otro. Mientras me contaba acerca de sus aventuras: los
chicos, los besos y los coches rápidos, me lo imaginaba algo así como lo hacía
cuando éramos pequeñas, cuando creía que May tenía alas de hadas y la
vislumbraba en sus vuelos a través de la noche, planeando bajo las estrellas.
Cuando levanté la vista de donde yacía en la hamaca, de repente, las
estrellas empezaron a zumbar demasiado alto, y no me sentía bien. Me pregunté si
esto era lo que realmente era para May todas esas noches, si las estrellas giraban a
su alrededor hasta que estaba mareada y ya no sabía dónde se hallaba.
De repente, tuve miedo y no pude mantener la cabeza recta. Me preocupaba
que cosas malas vinieran a mi mente, así que fui a buscar a Hannah y Natalie.
Cuando entré por la puerta de madera al patio trasero, las vi en la cama elástica. Se
besaban. Realmente besándose. Y saltando, todo al mismo tiempo. Levantaron la
vista por un instante y me vieron mirando, y luego como que se cortaron. Natalie
empezó a gritar. Había astillado su diente con uno de Hannah. Comenzó a buscar
por todas partes por la pieza perdida de su diente. Traté de ayudar a encontrarlo,
pero no estaba en ninguna parte en la superficie lisa de color negro de la cama
elástica, y tampoco en ninguna parte de la tierra. Se preocupó de que se lo tragara.
Y Hannah se preocupó de que le diría a todos en la escuela lo que Natalie había
hecho cuando astilló su diente, aunque le juré que no lo haría. Hannah empezó a
decirme que también tenía que besar a Natalie, o si no que lo diría. Dijo que no
podía ser la única que no estaba besando. Pero no quería. Ellas no estaban
escuchando. Natalie me agarró y dijo que iba a besarme para sellar el secreto. De
repente, era difícil para mí respirar. Me faltaba el aire. Corrí.

Al día siguiente, cuando nos despertamos con rocío en la ropa, la madre de
Natalie hacía panqueques y tocino, y nos llamó para desayunar. Olía en la cocina

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El aire olía como a humo de incendios y hojas de otoño. Olía de una manera
que te hace sentir como si el mundo estuviera cerca, frotándose en tu contra. Mi
cabeza realmente empezaba a doler. Era tarde, y no sabía qué hacer, así que
regresé a casa de Natalie. Ella y Hannah estaban dormidas en la cama elástica. Me
arrastré debajo y dormí en el suelo.

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Terminé en el parque cerca de la escuela. Me senté en el columpio y empecé
a balancearme tan alto como pude, más y más alto, hasta que se sintió como si la
noche corría hacia mí, hasta que sentí como si fuera a darle toda la vuelta a la
barra. Y entonces me lancé, volé, y aterricé en la arena. Trepé por un juego infantil
como la que solía ser nuestro barco cuando iba al parque con mamá y May.
Tuvimos que navegar a través de un mar lleno de monstruos marinos para rescatar
a las sirenas. Y me puse a llorar.

en la manera que desearías que lo hiciera un hogar. Dijo que éramos niñas tontas
por dormir al aire libre. Estaba siendo amable, creo que a causa de su cita. La
madre de Natalie no se parece a otras mamás. Natalie dijo que trabaja como
secretaria en un despacho de abogados, pero por la mañana del fin de semana,
llevaba una camisa anudada por encima de su ombligo con shorts de mezclilla, y
su oscuro cabello en una coleta alta. Todas comimos y estuvimos bastante
tranquilas, solo respondiendo las preguntas de su madre, que eran demasiado
alegres. Cuando le preguntó a Natalie—: ¿Qué pasó con tu diente? —Natalie
parecía nerviosa por un minuto. Sabía que era mi oportunidad para demostrarle
que mantendría su secreto, así que dije—: Compramos hamburguesas de
McDonald, ¡y la de ella tenía un hueso! — Hannah se echó a reír y dijo—: Horrible,
¿eh? —Creo que su madre se sintió culpable por dormir en la casa de su cita,
porque no se dio cuenta de que también nos sentíamos culpables. Hannah cogió
una hoja de mi pelo y me la entregó. Sus venas enredadas en patrones diminutos a
través de la piel amarilla.
Nunca hablamos de los besos, y en la escuela el lunes, actuamos normal. Me
aseguré de tener suficiente dinero para galletas de mantequilla de maní en el
almuerzo, y las compartí con mis amigas. Miré a Sky y me reí cuando Hannah dijo
que me estaba desvistiendo en su mente. Era como si nada hubiera pasado. Traté
de no hacerlo, pero me di cuenta de la pequeña pieza faltante en uno de los dientes
perfectos de Natalie.
Kurt, tengo este sentimiento como si conocieras a May, Hannah, Natalie, y a
mí. Como si pudieras ver dentro de nosotras. Cantaste sobre el miedo, la ira, y
todos los sentimientos que las personas temen admitir. Inclusive yo. Pero sé que no
querías ser nuestro héroe. No querías ser un ídolo. Sólo querías ser tú mismo. Sólo
querías que escucháramos la música.
Tuya,

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33

Laurel.

Traducido por Sandry
Corregido por Alexa Colton

Querida Judy Garland:
Cuando los padres hablan de su pasado, las historias comienzan a aferrarse
en tu cabeza. Pero los recuerdos que heredas parecen diferentes del mundo actual,
y también diferente de tus propios recuerdos. Al igual que tienen un color propio.
No me refiero a tonos sepia o algo así. Mis padres no son aún tan viejos. Sólo
quiero decir que hay algo especial acerca de su resplandor.
Cuando pienso en las historias que conozco acerca de tu infancia y de tu
familia, las veo en casi el mismo color que veo las historias de mis padres. No estoy
segura de por qué, pero tal vez tiene que ver con lo feliz-triste de todo ello. O tal
vez es por la forma en que mi madre solía decir que tus películas le dieron
esperanza cuando era más joven.
Le encantaba verlas con nosotros, así que no sólo conozco El mago de Oz. Te
vimos en todas: Easter Parade, Babes on Brodway, Meet Me in St. Louis. En las noches
de cine, May y yo solíamos levantarnos del sofá y cantar junto contigo, "Pum Pum
Pum fueron mis sentimientos…” May la cantaba a grito pelado mientras se
pavoneaba a través de la sala de estar.

Una noche, papá se detuvo en el bar donde mamá trabajaba. Estaba
pasando por la ciudad, de vuelta en lo que él llamaba sus "días salvajes", cuando
conducía su moto por todo el país. Basándonos en las viejas fotos, a May y a mí nos

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Mientras tanto, tomó clases de actuación y protagonizó espectáculos en el
teatro local. Su mejor parte llegó justo después de su vigésimo cumpleaños. Actuó
como Cosette en Los Miserables y los periódicos le dieron críticas favorables. Ella las
guardó en un libro de recuerdos que solía enseñarnos cuando éramos niñas.

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Mamá dijo que cuando era una niña, quería ser como tú. Mi padre venía de
una familia muy perfecta, pero mamá no, y tal vez esa era la mayor diferencia
entre ellos. Mamá creció aquí, en Albuquerque. Nunca nos dijo los detalles, pero su
propia madre (que murió cuando era pequeña) era más o menos una alcohólica, y
creo que su padre era bastante duro con ella y la tía Amy antes de que tuviera
cáncer. Él murió cuando ella tenía dieciocho años y tía Amy veintiuno. Después, la
madre de mamá siguió bebiendo demasiado, tía Amy encontró a Dios y consiguió
un trabajo como camarera, y mamá se mudó a un apartamento y consiguió un
empleo en el bar para poder empezar a ahorrar dinero para ir a California a seguir
su sueño de convertirse en una actriz.

pareció que era un buen semental. Mamá también debió haberlo pensado, porque
cuando entró en el bar, ella le pidió que fuera a verla en Los Miserables noche
siguiente.
Papá dijo que sólo le llevo la duración de la actuación para enamorarse.
Cuando todo terminó, esperaba fuera del vestidor de mamá con un ramo de
margaritas. Ella lo invitó a su apartamento, y se quedaron hasta tarde, observando
las estrellas en el techo del edificio y hablando. Después de eso, papá encontró un
empleo en la ciudad trabajando en un equipo de construcción para un nuevo hotel,
y veía a mamá tanto como podía. Montaron en el tranvía hasta la cima de la
montaña, vieron las puestas de sol de color sandía y bailaron en el pequeño
estudio de mamá canciones de Los Beatles. Cuatro meses más tarde, mamá se
enteró de que estaba embarazada de May, y decidieron casarse.
Cuando mamá contó la historia, dijo que siempre había querido un hogar,
pero no fue hasta que nos tuvo que supo lo que eso significaba. Ahora que estoy
transcribiéndolo para decírtelo, parece una tragedia. Pero cuando crecíamos,
pensábamos que era romántico. May pedía escuchar la historia una y otra vez, y a
mamá le encantaba contarle a May cómo ella fue la chispa que inició todo. —
Estabas lista para venir al mundo, y así lo hiciste. Tenemos que agradecértelo, niña.
Cuando éramos pequeñas, mamá todavía solía ir a las audiciones a veces
para las producciones de teatro o comerciales locales. Una vez, consiguió un papel
en un comercial para el Río Grande Credit Union. La filmaron despertando y
subiendo los escalones de una nueva casa en pijama, diciendo—: ¿Estoy soñando?
Entonces una señora vestida como un hada cooperativa de crédito deja caer las
llaves en su mano. Nosotras habíamos chillado cuando el anuncio llegó a la
televisión, diciendo—: ¡Mira, eres tú, mami!

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Mamá decía todo el tiempo como quería que tuviéramos una infancia feliz,
más feliz que la de ella. A veces, nos preguntaba si éramos felices, y siempre
decíamos que sí. Sin embargo, ella dijo que deseaba poder darnos más. Le gustaba
hablar acerca de algún día. Algún día, tendremos una casa con piscina. Algún día,
vamos a aprender a montar a caballo. Algún día, tendremos hermosos vestidos con
lentejuelas de la cabeza a los pies, como los de la televisión. Algún día, iremos a
California. Veremos el océano juntas.

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Pero mayormente las audiciones no funcionaron, y ella volvía a casa como
un globo desinflado. Finalmente, dijo que había perdido una buena oportunidad, y
que si quieres ser una verdadera actriz, tienes que vivir en California. En vez de
eso, comenzó con la pintura y consiguió un trabajo archivando documentos de
trabajo en la oficina de un doctor. Dijo que pensaba que ser madre era su trabajo
real. Señaló que éramos su mayor logro.

Ella, May y yo solíamos hablar de ello, planificando del viaje por carretera
perfecto. Mamá decía que las ondas de sonido eran mejores que los trenes en la
noche, mejor que la lluvia y mejor que lo chispeante. Solíamos planear que, cuando
tuviéramos el dinero, tomaríamos la I-40 y simplemente conduciríamos. Nos
detendríamos junto al camino en Arby para tomar los sándwiches “bestias
asadas”, (les llamamos así a causa de Como el Grinch robó la Navidad).
Conseguiríamos una habitación de hotel y nos quedaríamos despiertas toda la
noche viendo películas y bebiendo refrescos con hielo de la máquina de hielo, y al
día siguiente, nos dirigiríamos hasta el final donde la tierra se encuentra con el
agua.
Pero como se vio después, mamá se fue sin nosotras. Lloró cuando me
dijo—: Me tengo que ir lejos por un tiempo. Lo siento mucho. Simplemente no
puedo estar aquí en este momento.
Mientras trataba de abrazarme, me sentí congelada en sus brazos. Quería
decirle que estaba rompiendo la promesa. Se suponía que nos íbamos a ir todos
juntos. Por supuesto, era demasiado tarde para eso, pero me preguntaba por qué,
al menos, no ofreció llevarme con ella. Dijo que regresaría de nuevo, que cosería su
corazón lo mejor que pudiera y que volvería pronto. Nunca dijo cuando es pronto.
Ahora es sólo una voz en el teléfono. Me llamó a casa de tía Amy hace un
par de horas. —Hola, Laurel. ¿Cómo estás, cariño?
—Estoy bien. ¿Cómo estás tú? —Traté de imaginar dónde está, pero todo lo
que pude ver en mi mente era una postal descolorida, palmeras delgadas
elevándose hacia un cielo azul pálido.
—Estoy bien. Te echo de menos, cariño. —Se sorbió la nariz, y mi cuerpo se
puso tenso. Pensé: No llores, no llores. Odio cuando mamá llora. May sabía cómo
hacer que parara, pero yo nunca lo hice.
—Sí, yo también te extraño.
—¿Cómo es la escuela? ¿Qué hiciste hoy?
—Lo de siempre. Fui a clases.
—¿Estás haciendo nuevos amigos?

Y entonces se produjo un largo silencio. No sabía qué decirle.
—Mamá, debería irme. Tengo deberes.

Página

—Eso es bueno. Estoy feliz por ti.

36

—Ajá.

—Está bien. Te amo.
—Yo también.
Colgué, y así como así, mamá desapareció de nuevo en la tierra de las
palmeras arrasadas.
Judy, he leído que dijiste que tu primer recuerdo fue la música. La música
que llena un hogar. Y un día, de repente, la música pudo escapar a través de una
ventana. Por el resto de tu vida, tuviste que perseguirla.
Tuya,

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37

Laurel.

Traducido por Sandry
Corregido por Alexa Colton

Querida Janis Joplin:
Te estoy escribiendo por una razón importante, a la que voy a llegar.
Cuando ayer me dirigí hacia la mesa en el almuerzo, Hannah hablaba con algunos
de los chicos de fútbol quienes se habían acercado hasta allí, y Natalie estrujaba lo
último de su zumo fuera de su caja, sin lucir interesada. Me senté en el extremo del
banco y exploré la multitud para localizar a Sky. Finalmente, vi la parte de atrás de
su cabeza en el borde de una multitud de tercer año. No se había fijado en mí, así
que di la vuelta a la mesa y empecé a contemplar la posibilidad o no de escaparme
con mi pan vienés en público. Luego, cuando Hannah se echó a reír con los chicos,
me di cuenta de que rozaba su mano contra el brazo de Natalie, como si estuviera
destinado a ser un accidente, pero en cámara lenta. Natalie contuvo el aliento y
cerró los ojos por un segundo. De repente, interrumpió la conversación de Hannah
y le dijo—: Venga, vamos al callejón. —Me preocupé de que dejarían sola y tendría
que volver a sentarme junto a la valla, pero Natalie me miró y me dijo—: ¡Vamos!
—Así que las seguí. El callejón, todo el mundo lo sabe, es donde vas a fumar
cigarrillos y cosas si eres o genial o estudiante de último año.

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Tristán fue fácil de encontrar, ya que de inmediato arrojó a Natalie su
paquete de cigarrillos aromáticos y le dijo—: ¡Hola, chiquitita! —Y entonces, besó
la mano de Hannah y la mía, y añadió—: ¿Quiénes son estas bellezas en miniatura
que nos ofreces en sacrificio en el callejón del humo? —Antes de que pudiera
responder, se volvió a Kristen y le dijo—: Parece que hemos encontrado a los niños
perdidos de la clase de primer año, ¿verdad, cariño? ¿Estás lista para adoptar? —

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Resulta que Natalie se reunió con este de último año, Tristan, en su clase de
arte. Él le dijo que compraría sus cigarrillos aromáticos y ella podría venir y
conocer a su novia, Kristen. Cuando los ves, puedes decir de inmediato que Tristan
y Kristen están muy enamorados. Kristen lleva holgadas faldas largas, y tiene el
pelo largo hasta el trasero que parece que nunca debe desenredarse. Su rostro es
suave y de aspecto exótico. No habla en voz alta. Su voz es un chirrido susurrante,
pero también musical. Tristan también tiene el pelo largo. Pero por lo demás, son
opuestos. Todo en él es puntiagudo y lleno de energía. Se viste con ropa rasgada
con parches cosidos de bandas como The Ramones, Guns N 'Roses y The Killers.
Siempre está hablando hablando hablando, y después todo lo que dice, es “¿Cierto,
nena?" Y Kristen asiente sin mover los ojos.

Luego sacó un encendedor de cocina gigante del bolsillo de su pantalón e iluminó
nuestros cigarrillos aromáticos con una llama que casi llegó a la parte superior de
mi cabeza. Me vio mirando sus parches, especialmente el que ponía SLASH sobre
su pecho en letras rojas brillantes. Pensé que debía decir algo, así que le pregunté—
: ¿Slash es una banda?
Tristan se echó a reír. —Es el guitarrista principal de la banda. Guns N
'Roses. Definición de rock. Tenemos mucho camino por recorrer en tu educación,
¿no es así?
Mi cara se puso caliente.
Pero entonces Tristan dijo—: No te preocupes, eres joven. Todavía hay
esperanza. ¿Preparada? Primera lección. “Ser una estrella de rock es la intersección
de lo que eres y quién quieres ser”, cita cortesía del mismo Slash.
—¿Es eso lo que quieres ser? —le pregunté.
Me miró, algo confundido.
Así que, añadí—: ¿Una estrella de rock?
Tristan se echó a reír de nuevo, sólo que esta vez un poco diferente. Como si
le hubiera hecho una pregunta difícil que no quería responder.
—Bueno, te ves como uno —le ofrecí.
Kristen no parecía enfadada porque yo hubiera dicho eso, o porque él había
besado nuestras manos. Creo que debido a que están tan enamorados, no tiene
nada por lo que ponerse celosa. En realidad, ni siquiera nos miró. Sólo encendió
otro cigarrillo. Traté de sonreír de una manera que haría que yo le gustara, porque
realmente quería gustarle, tanto que es como un dolor detrás de mis ojos. Quería
gustarles a ambos.
—Soy Laurel —le ofrecí con una voz chillona.
El rostro de Kristen se quedó en blanco, pero sus ojos se enfocaron hacia mí
de una manera que me hizo saber que ella era en el fondo agradable. Dijo—:
Kristen. Soy una de esas comunes personas extrañas.

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Cuando llegué a casa hoy, busqué a Slash, y busqué sobre tu vida, para
poder empezar mi educación, y para poder ser amiga de Tristan y de Kristen. He
leído que creciste junto a las torres de petróleo en Texas, y que cuando eras una
adolescente, todo el mundo en la escuela secundaria fue terrible contigo. Pero eso

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Tristan explicó—: Cita cortesía de la Señora Joplin. Está obsesionada. —Así
que, Kristen empezó a hablar de ti, y me di cuenta de que realmente te ama, casi
tanto como ama a Tristan.

te hizo no tener miedo. Y luego te volviste en famosa. Cuando Kristen y yo seamos
mejores amigas, voy a pedirle que me toque algo de tu música. Sé que puedo
encontrar algunas en línea, pero en cierto modo espero que la primera vez que las
escuche, sea con ella. Hasta entonces, sin embargo, estoy escribiendo porque
quería darte las gracias por decir eso de común gente extraña, porque pensé
mucho en eso, y yo también soy una de ellas. Con todos nosotros allí de pie juntos,
Kristen, Tristan, Natalie, Hannah y yo, me di cuenta de que hay una razón por la
que estábamos todos allí: cada uno somos extraños de una manera diferente, pero
juntos, eso es realmente normal. Y aunque hay mucho que no puedo decirles, se
siente bien pertenecer a alguna parte.
Tuya,

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40

Laurel.

Traducido por Vani
Corregido por Mel Markham

Querido Allan Lane:
Estoy donde mi tía Amy. Es su semana. Me gustan más las semanas con mi
papá, porque papá es papá y es parte de mi familia que solía ser normal. Pero aun
así, me encanta la tía Amy, por lo que te escribo a ti. Ya que eres la voz del caballo
que habla en Señor Ed, me imaginé que sería lo más parecido al mismísimo Señor
Ed. Mi tía Amy lo ama. Realmente lo ama. También ama a Jesús.
Cuando éramos pequeñas, a papá no le gustaba que pasáramos tiempo con
ella, porque pensaba que era inestable. Pero mamá lloraba y decía—: Jim, son todo
lo que tiene. —Ya que la tía Amy nunca tuvo hijos propios, siempre ha pensado en
May y yo como sus hijas también, supongo.

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Tía Amy tuvo novios hace mucho tiempo, pero eran todos malos.
Probablemente no debería saber eso, excepto que oí a mamá hablar de ello una vez
cuando peleaba con papá. Tía Amy no había salido con nadie desde que la conozco
hasta el año pasado, cuando se enamoró de un tipo que caminaba por el país por
Jesús. Ella se enteró de él en las noticias, y decidió que realmente admiraba a ese
hombre. Le envió cartas y paquetes a paradas del correo a lo largo de su ruta. Y
entonces, decidió volar a Florida para poder unirse al final de su peregrinaje.
Caminó los últimos cien kilómetros con él, y entablaron un romance en el camino.
Creo que la tía Amy imaginó que por fin había encontrado a su compañero.
Después, lo llamó mucho y le dejó mensajes, donde hizo impresiones del Señor Ed
o de tripulantes de carreras de trineo de Jamaica de la película Cool Runnings. (Esa
es su siguiente cosa favorita después de Señor Ed). Al principio, él devolvía
algunas llamadas. Ella le preguntaba cuando podía verlo de nuevo, pero él nunca
decía exactamente cuándo. Y pronto las llamadas cesaron. Ella siempre comprueba
la máquina contestadora, aunque intenta actuar como si no le importara. Creo que
no quiere que la vea esperanzada. (No sé si ser súper en Jesús te hace en contra

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A pesar de que tiene sólo cuarenta ahora, el pelo de la tía Amy ya es
plateado y largo, y usa vestidos floreados. Se puede decir que era bonita cuando
joven. Pero no es como mamá, que parece tan bonita ahora. Mamá se ve suave,
como una imagen fuera de foco que desdibuja su cabello y rostro un poco en el
paisaje. O tal vez así es como la veo ahora que se ha ido. Tía Amy es flaca, huesuda
y no quieres que te acaricie la cabeza o te abrace. Lo hace demasiado apretado.

cosas como la tecnología moderna, pero la tía Amy aún no ha descubierto los
teléfonos celulares).
A principios del verano, después de que mamá me dijera que iba a ir a
California por un tiempo, decidió que tenía que llamar a algún tipo de reunión
familiar. Fue allí que la tía Amy me preguntó si quería pasar las semanas de mamá
con ella. Es evidente que las dos planearon eso. Mamá, papá, la tía Amy y yo
estábamos sentados en la casa donde May y yo crecimos, sobre el sofá que había
sido usado por años por nuestros cuerpos. Tía Amy se volvió hacia mí y
preguntó—: ¿Qué piensas, Laurel? —Se veía tan esperanzadora al respecto.
Papá no parecía tan seguro, pero sabía que si le decía que no a la tía Amy,
empezaría hablando de cómo dejaron a May ir demasiado lejos por el camino del
pecado y que yo necesitaba a Dios o algo así.
Me encogí de hombros. —No sé.
Entonces, la tía Amy señaló que si me quedaba con ella, podía ir a la escuela
secundaria en su distrito. Apenas había considerado el hecho de que tendría que ir
a la escuela secundaria al final del verano, pero si tuviera que ir, me pareció buena
idea ir a otro lugar. Así que estuve de acuerdo.

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Después, la tía Amy pregunta si he sido salvada o no y si he aceptado a
Jesús en mi corazón. Siempre digo que sí, porque quiero acabar de una vez. Y no
quiero que se preocupe. May solía decir que no. Entonces, preguntaba—: ¿Qué
pasa con un bebé? ¿Qué ocurre si un bebé acaba de nacer, y no tuvo tiempo
todavía para aceptar a Jesús, y el bebé muere? ¿Todavía irá al infierno? O ¿qué
pasa con una persona mayor de edad, que no era una mala persona, pero sólo no
sabía acerca de Jesús porque nunca aprendió? ¿Se irá al infierno? —Tía Amy nunca
respondió. Sólo se ponía triste y decía que quería que conociéramos el amor de
Jesús. Decía que no veía, escuchaba ni hablaba de algún mal. Intentaba hacerlo
como un juego, cubriendo nuestros ojos, oídos y boca. May lo odiaba. Ahora la tía

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Ahora, la tía Amy casi no quiere que haga nada. Salir, ver a alguien, ni
hablar con chicos, o cualquier cosa. Lo único que realmente me deja hacer es ir a
"citas de estudio", que es como me pongo a pasar el rato con Natalie y Hannah
cuando estoy en su casa. Esta noche, la tía Amy y yo fuimos a cenar a la cafetería
Furr's, al igual que hemos hecho desde que May y yo éramos niñas. Pedí lo que
siempre consigo en Furr's —bistec, puré de papas sin salsa, y gelatina roja. La tía
Amy siempre hace que oremos antes de la cena, incluso cuando es sólo una
lechuga congelada y un sándwich de mayonesa y estoy viendo la televisión, a
pesar de que mi padre y yo nunca rezamos en nuestra casa real. Ahora, la oración
es siempre por May.

Amy tiene miedo, supongo, que tal vez nunca sea salvada. Quiere asegurarse de
que no me suceda a mí. Pero no sabe lo culpable que soy. Nunca puedo contarlo.
Nos sentábamos en el comedor de Furr's en la cabina de vinilo rojo oscuro
bajo el techo que es demasiado alto incluso para un techo alto, y yo estaba con la
gelatina roja, cortando cada cubo en una cuarta parte. Tía Amy pedía más hielo
para su té helado. Y entonces, empezó a hacer su impresión del Señor Ed y
pregunta—: ¿Cómo va el Señor Ed? Muéstrame. —Quería que hiciera con mis
manos el sonido de loscascos de caballo sobre la mesa y un ruido de caballos con
mis labios. Al igual que lo hacíamos cuando era una niña. He visto cómo su cara
cae cuando digo no, o cómo sigue insistiendo. Así que me contuve e hice los labios
de caballo. En ese momento, miré al otro lado de la habitación y vi a este chico
Teddy, de mi clase de historia con sus padres, supongo. Es uno de los chicos
populares de fútbol. Mi cara se puso caliente, y rogué que no me hubiera visto
haciendo un clip-clop en la mesa.
Estoy nerviosa, porque voy a salir a hurtadillas por primera vez esta noche.
Tristan y Kristen vendrán a recogerme a la medianoche. Tristan me
apodó Bomboncito. Me adoptaron a mí, Natalie y Hannah, y son especialmente
agradables conmigo, porque soy la más tranquila y me encanta escuchar su
educación. Cuando nos preguntaron qué íbamos a hacer este fin de semana,
Natalie y Hannah dijeron que iban a pasar la noche en la casa de Hannah fuera de
la ciudad. Les dije que no podía ir porque estoy un poco atrapada en la casa de mi
tía. Así que Kristen y Tristan me ofrecieron salir a pasar el rato con ellos.
Le expliqué que vivo con mi tía Amy medio-tiempo diciendo que mi mamá
está en una especie de gran cosa del tipo de retiro. Sé que es extraño que no haya
hablado con ninguno de ellos sobre May, pero es como si tuviera una oportunidad
ahora de olvidar las cosas malas. Para ser alguien más, alguien como ella. Si
hubiera ido a Sandia, todo el mundo me estaría mirando, queriendo una respuesta.
Pero en West Mesa, su identidad es mi secreto. Además de la señora Buster, si
alguien leyó el artículo en el periódico hace tantos meses, u oyó hablar de él, no
dicen nada al respecto. Lo más probable es que no prestaron atención, o se
olvidaron.
Tuya,

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Laurel.

Traducido por Vani
Corregido por Mel Markham

Querida Janis Joplin:
Acabo de llegar a casa después de mi primera noche saliendo a escondidas.
La ventana estaba atascada, pero conseguí abrirla. Por suerte para mí, es antigua
por lo que es fácil entrar y salir. Puedo oír a la tía Amy roncar un poco, así que
estoy a salvo. No hubo partidos esta noche, así que fuimos al auto-cinema Garcia,
qué está abierto toda la noche, y pedí jugo de cereza, Tristan ordenó diez taquitos,
fumaron marihuana en el coche, y Kristen puso música.
Esta fue la primera vez que he visto a alguien fumar marihuana, y también
la primera vez que te escuché cantar. Tu voz me susurró, explotando lentamente. Y
Kristen cantaba, con los ojos cerrados y las luces de neón rotas por la ventana en
sus mejillas.
Me puse nerviosa de que ella o Tristan me pasaran la pipa, y no estaba
segura de cómo hacerlo. Los estudiaba en caso de necesitar saber la manera
correcta de utilizarla.
Pero cuando Tristan se inclinó en el asiento trasero, Kristen tomó su mano y
dijo—: No la corrompas.
Tristan dijo—: ¿Qué? Es parte de su educación, ¿cierto, bebé?
Kristen le golpeó el hombro y dijo—: Vamos a mantenerlo musical.
Tristan me miró, se encogió de hombros y dijo—: Perdón, Bomboncito. No
se puede enfadar a la señora.

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Y entonces, lo que pasó es esto. Les pregunté, tratando de sonar realmente
casual, si sabían sobre Sky. Desde que me encontré con él en el pasillo ese día, he
estado esperando a que ocurra de nuevo, pero aún no lo ha hecho. Me saludó con
la mano en el almuerzo el otro día, cuando me atrapó mirándolo. Pensé que
Kristen y Tristan podrían saber algo sobre él. Traté de sonar como si estuviera

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Pero creo que podría haber drogado un poco con ellos fumando en el coche,
de todos modos. Debido a la forma en que tú y Kristen cantaron Summertime, me
sentía como si estuviera muy lejos dentro de la canción. No había nada más
alrededor. Me hiciste sentir lo que el verano era en realidad. Debajo de lo que es
brillante, sabías que había algo oscuro, rasposo y oscuro en ello. La otra cosa es,
que era como un adiós, y podía sentir eso, también. Es otoño ahora. Septiembre
está a punto de terminar.

preguntando sin ninguna razón. Pero por supuesto mis mejillas ardían, una risita
estalló de mí, y adivinaron inmediatamente. Tristan empezó a cantar—:
¡Bomboncito está enamorada!
Kristen me dijo que el rumor es que Sky fue trasferido porque fue expulsado
de su antigua escuela. Dijo que él no habla con nadie sobre eso, así que nadie sabe
a ciencia cierta lo que pasó. También dijo que se sitúa en torno a los drogadictos,
como si fuera uno, excepto que ni siquiera fuma cigarrillos. —Pero —dijo ella—, es
genial, sin duda. Genial con G mayúscula. Quiero decir, todo el mundo está de
acuerdo en eso.
Tristan decidió que debíamos conducir a su casa después para verlo. Buscó
el apellido de Sky, Sheppard, en el celular de Kristen y encontró una lista. Kristen
dijo que estábamos siendo espeluznantes, pero Tristan se echó a reír y replicó que
era divertido. Y secretamente, me sentía muy emocionada de verlo. Estábamos
fuera de la zona de la escuela secundaria, en un barrio donde las casas son más
pequeñas o son de estaño unilateral. La mayoría de los patios se encontraban
desordenados, llenos de girasoles cuyos tallos fueron revueltos, partes de autos
antiguos, o árboles que alguien cortó en el tronco y nunca arrastraron lejos. Pero en
la dirección de Sky, todo era perfecto. El revestimiento de estaño de la casa parecía
más brillante que el resto, como si alguien lo hubiera pulido. Y había filas y filas de
margaritas perfectas en el patio delantero en dos largos jardines. Una alfombra de
bienvenida y una corona de flores de otoño en la puerta, y dos calabazas del
mismo tamaño en ambos lados, aunque fuera temprano para Halloween. Vi que
había alguien afuera. Una mujer, en su bata de baño, regando las flores con una
brillante regadera verde. Eran las dos de la mañana. Cuando nos alejábamos, vi a
alguien abrir la puerta, y cuando di la vuelta, se parecía a Sky.
Tuya,

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Laurel.

Traducido por florbarbero
Corregido por Vanessa Farrow

Querida Judy Garland:
Estoy en mi clase de inglés en este momento, sin prestar atención y
escribiendo esta carta en su lugar, lo que es una especie de ironía, porque
técnicamente todo esto empezó como un trabajo para inglés, que nunca presenté.
Después de hablar por teléfono con mamá anoche, fui a Google Earth y traté
de ver si podía encontrar el lugar dónde ella está. California se hallaba coloreada
con grupos de manchas de color gris, marrón y verde, al igual que todos los demás
estados. Sabía que el rancho está cerca de Los Angeles, pero no sabía dónde
exactamente. Examiné alrededor, cerniéndome sobre la ciudad, tratando de
encontrar un poco de contexto. Cuando iba a empezar a acercar el zoom, la imagen
se desplomó hacia el suelo, hasta aterrizar en la vista de una calle que conducía a
ninguna parte en particular.

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Mi hermana era un poco como tú cuando eras una niña. Era la chispa
brillante de la familia, la persona en quién todos confiaban que brillaría, la que
trataba de evitar que todos pelearan. Creo que debido a la historia de mamá sobre
cómo May unió a nuestra familia, ella sentía que en cierto modo era su trabajo
seguir haciéndolo.

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Finalmente, intenté escribiendo la dirección donde tú solías vivir en la
desértica ciudad de Lancaster, California. Se veía como un barrio normal, uno en el
que me podría imaginar caminando. Mi mamá nos contó que antes de que fueras
Judy Garland, eras Frances Ethel Gumm, te llamaban “Bebé” y eras de Grand
Rapids, Minnesota. Tu familia se trasladó a Lancaster cuando tenías cuatro años.
Era seco y polvoriento, pero después de las lluvias de invierno, miles de amapolas
rojas brotaban por todas partes. Encontré una foto de las amapolas de Lancaster en
línea, y me hizo pensar en cuando caíste dormida en un campo llena de ellas en El
mago de Oz después de que la Malvada Bruja te lanzó un hechizo. Mamá no
siempre nos contaba esta parte, pero leí que tu familia se trasladó debido a los
rumores de que tu papá le tiraba los tejos a los acomodadores de sexo masculino
de un teatro en Grand Rapids. Tus padres solían discutir tanto que te asustaba,
pero seguiste cantando. Tu madre puso toda su energía en tratar de convertirte en
una estrella. Viajaste en el circuito de vodevil con tus dos hermanas mayores —al
principio, las Hermanas Gumm, luego las Hermanas Garland, y después fuiste tú
quien consiguió firmar para MGM.

Cuando nos encontrábamos en la mesa del comedor, si mamá y papá
peleaban, me sentaba en silencio, tratando de no llorar. Pero May desaparecería y
volvería vestida con su malla. Iba a la sala, donde todos podíamos verla, y
empezaba a hacer nuevos movimientos artísticos y piruetas. Por la forma en que
era May, se hacía imposible no mirarla. Hacía volteretas y saltos largos, y si no
dejaban de pelear, a pesar de todo, hacía volteretas por la alfombra del corredor.
Decía—: ¡Miren! —Y giraba justo allí. La aplaudiríamos, y cuando terminara su
show, expresaba—: ¿Podemos tener helado de postre? —Así que Mamá sacaba los
tazones, y todo lo malo se iba por el momento.
Pero de vez en cuando, había veces en que mamá tenía una "mala noche", y
no importaba cuantas volteretas May hiciera, que canciones cantara, o que bromas
hiciera, no podía calmar a mamá. Ella ponía su mano en la frente de May y decía—
: Lo siento, cariño, pero estoy teniendo una mala noche. —Mamá señalaba que se
sentía demasiado cansada como para leer un cuento antes de dormir. Primero nos
acostaba y luego desaparecía en su habitación. Papá la seguía y trataba de
calmarla. A veces, si no funcionaba, lo oíamos irse de la casa.
Estabamos en la cama, May y yo, ambas fingiendo estar dormidas, pero aún
despiertas, mientras oíamos a mamá llorar a través de la pared. No lo noté
entonces, pero tal vez ella pensaba en su propia madre que bebía demasiado, o su
padre, que murió, o la vida que pensó que tendría cuando deseaba mudarse a
California para ser actriz, y que todo eso no se hizo realidad. Esas fueron las
noches en que May y yo no éramos suficiente. Y a pesar de que no podía decirlo, o
incluso pensarlo, de alguna manera creo que ambas lo sabíamos.
Fue una de esas noches, una de las noches malas de mamá, cuando May me
enseñó magia. Supongo que tal vez tenía cinco años. Susurré desde la litera de
abajo, en la cama que solíamos compartir, antes de que tuviéramos nuestras
propias habitaciones durante la adolescencia—: ¿May? Tengo miedo.
Bajó la escalera y se quedó a mi lado. —¿De qué tienes miedo? —preguntó.
—No lo sé.
—Yo sé de qué es —dijo May—. Tienes miedo de las brujas. Las brujas
malas que están aquí, pero está bien, podemos ganarles. Tenemos magia.

El sonido del llanto de mamá se desvaneció, junto con el resto del mundo.
Lo único que importaba era May y el secreto que se hallaba a punto de decirme.
Me incliné, esperando. —¿Qué? —pregunté con impaciencia.

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—Esperé para decírtelo hasta que fueras mayor. Pero creo que ya estás lista.

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—¿La tenemos? —pregunté.

May susurró—: Somos hadas.
Explicó que cada séptima generación de niños en nuestra familia hereda la
magia. Estaba en nuestros genes. Y dijo que porque éramos hadas, teníamos el
poder para luchar contra las invisibles brujas malvadas.
—¡Vamos! —dijo, tirando de mí fuera de la cama—. ¿Estás lista para
aprender tu primer hechizo? —Nos colamos a través de la casa a oscuras y salimos
por la puerta trasera a recoger los ingredientes. El patio iluminado por la luna era
un mundo totalmente nuestro. La seguí a la hierba, con los pies de mi pijama
mojados por el rocío, y las cigarras realizando una especie extraña de música.
Necesitábamos tres cascarones vacíos de caracoles, arena suave, un manojo de
bayas, y la corteza de uno de los pequeños olmos que crecían en el borde del
jardín. Cuando reunimos todos nuestros ingredientes en un envase lleno, los
llevamos de vuelta a nuestra habitación, y May los revolvió y recitó el hechizo en
un susurro.
—¡Beem-soy-boom-soy-bomba-las-brujas-desaparecerán!
manos como si lanzara estrellas diminutas con sus dedos.

—Movió

las

—¿Ves? —Se volvió hacia mí, sonriendo—. Se han ido.
Y lo habían hecho.
Pusimos la poción debajo de la cama, y May dijo que mientras la
mantuviéramos allí, las brujas no podrían llevarnos. En ese momento, supe que
mientras tuviera a May, todo estaría bien.
Ahora que May no está aquí, tengo que encontrar otra manera de hacer
magia. Y parece como si ella me enviara un hechizo para ayudarme. Esto es lo que
pasó. Al principio de la clase, le pedí a la señora Buster un pase. En vez de ir al
baño, caminé arriba y abajo por los pasillos vacíos, mirando a escondidas por las
pequeñas ventanas de las puertas de las aulas, como si pudiera encontrar lo que
buscaba.

—Um, estoy en la clase de inglés.

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—¿Quieres ir a dar una vuelta o algo así? —me preguntó justo en ese
momento. Era la segunda vez que hablaba con él.

48

Luego, pasé por una de las vitrinas que se utilizan para mostrar los trofeos
de deportes, debates y ferias de ciencia, y noté mi reflejo nadando en el cristal
borroso. Todo en mí lucía mal. No podía intentar arreglar mi cara en ese momento,
así que empecé con mi pelo. Alisaba mi cola de caballo, por tercera vez, cuando
Sky dobló la esquina.

Empezó a reír. —No, no lo estás. Estás de pie aquí. Justo en frente de mí, de
hecho.
Le devolví la sonrisa. Quería preguntarle por su casa y por la mujer que
debía de ser su madre cuidando el jardín en el medio de la noche. Pero por
supuesto, no podía. Así que me quedé en silencio por un largo momento, notando
las cosas. Como por ejemplo, la pestaña en su mejilla. Y la forma en que su pecho
se veía debajo de su sudadera. Y se me olvidó que tenía que decir algo.
—Entonces, ¿quieres ir a dar una vuelta o qué?
—¿Después de la escuela?
—Sí. Nos encontraremos en el callejón. —Y con eso, se dio la vuelta y
caminó por el pasillo.
Miré de nuevo mí reflejo en el cristal turbio y capturé un indicio de sonrisa.
Mi rostro ya no se veía tan mal, y antes de que me girara para irme, me di cuenta
de que mis ojos tenían la forma de los de May.
Mi estómago permanecía dando brincos. Me pregunto si Sky viraría,
cruzaría los semáforos en rojo y haría cosas como las que May hacía. Solía tener
miedo en el coche con ella y me agarraba de la manija de la puerta, aguantando la
respiración, pero me encantaba. Me encantaba la sensación de estar solas en el
coche, como si pudiéramos ir a cualquier lugar que quisiéramos. Sólo nosotras.
Por suerte para mí, estoy con mi padre esta semana y tomo el autobús a
casa, así que no voy a tener que pensar en qué decirle a la tía Amy. Me tengo que ir
ahora. La campana está sonando. Deséame suerte y coraje.
Tuya,

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49

Laurel.

Traducido por florbarbero
Corregido por Vanessa Farrow

Querido Jim Morrison:
Esperé en el costado del callejón después de la escuela, y Sky se detuvo en
su camioneta. Una Chevy. Kristen se encontraba allí, fumando, y me dio un guiño
silencioso. Entré y miré a Sky. Me preguntaba si podía oír lo duro que mi corazón
golpeaba mi pecho. Como si mis costillas realmente fueran una jaula, y mi corazón
quisiera salir. Cuando giró el encendido, la música se empezó a reproducir alta. Le
pregunté a Sky quién cantaba, y me dijo que era The Doors, y la canción se llamaba
Light My Fire. Él dijo—: Si amas a Kurt, te encantará Jim Morrison, también. —
Tenía razón, me encantas.
Repentinamente nos encontrábamos fuera del terreno y en la carretera junto
a las montañas, volando. Saqué la mano por la ventana, y luego la cabeza. Sentí
que mi pelo volaba detrás de mí, el aire precipitándose dentro de mí, y me olvidé
por un momento de preocuparme acerca de cómo se suponía que debía ser. Porque
yo era perfecta en ese momento. Todo lo era. Y Sky era un conductor perfecto. No
asustaba. Sólo era constante. Y rápido. Quería que la música durara para siempre.
Cuando metí la cabeza de nuevo, Sky me miró y esbozó una sonrisa. —
Siéntate más cerca —dijo. Así que me moví a la mitad del asiento, y todo se
ralentizó, excepto el coche. La canción y sus tambores terminaron. Puso su mano
en mi muslo. En lo alto. Justo en la piel donde terminaba mi falda. Sus dedos se
movieron, sólo un poco. Tan poco que si miraba hacia abajo, probablemente no
podría ni siquiera haber visto el movimiento. Pero lo sentí, lo suficiente para saber
que él sabía lo que hacía. Había hecho esto antes.

—Nada...
—¿Quieres ir a alguna parte?

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—¿Qué estás pensando? —preguntó.

50

Por un momento, fui a otro lugar. Recordé cómo se sentían esas noches con
May, cuando se suponía que íbamos a estar en el cine. De repente, me asusté, y
traté de no dejar que Sky supiera que respiraba demasiado rápido. Me quedé
mirando al frente en la carretera e imaginé que me encontraba sobre la tierra,
mirando hacia abajo a través de la ventana de un avión. El camino se vería como
un relámpago colocado a través de la tierra. El coche de Sky sería un pequeño
coche de juguete.

—No, me gusta andar en auto.
Y luego, quitó la mano de mi pierna, encontró la mía, y se aferró a ella,
como un ancla a la tierra. Me hallaba de vuelta en el coche con él, y siguió
conduciendo, rápido, pero nunca más rápido, y nunca más lento.
Se mantuvo constante todo el tiempo.
Tuya,

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51

Laurel.

Traducido por Katita
Corregido por Itxi

Querida Amy Winehouse:
De alguna manera eras como los cantantes de los años sesenta, como Janis y
Jim, y de los años noventa, como Kurt, porque tu falta de miedo parecía como si
viniera de un tiempo diferente. Cuando tu primer álbum fue lanzado, todavía te
veías inocente, una chica guapa que dijo que pensaba que era fea. Pero para el
momento en el que tu segundo álbum salió, es como si hubieras inventado una
nueva persona para ser. Darías un paso hacia el escenario en tu pequeño vestido,
tomando una copa, con tu peinado de colmena grande y delineador de Cleopatra
en los ojos, y cantarías con una voz vertida de tu pequeño cuerpo. Llevabas tu ropa
como una armadura, pero en tus canciones abrías todas tus puertas, dispuesta a
exponerte sin importarte lo que pensaran. Me gustaría ser de esa forma.
Siempre fuiste salvaje, incluso cuando eras una niña. Te echaron de la
escuela de teatro en Londres cuando tenías dieciséis años porque perforaste tu
nariz y porque no “te adaptabas”. Hannah me dijo esto. Ella realmente no se
adapta a sí misma tampoco, a pesar de que los profesores están siempre diciéndole
lo brillante que es.
Hoy, en lugar de olvidar nuestra ropa de gimnasia, Hannah sugirió
saltarnos la clase de educación física por completo. Dijo que Natalie se saltaría su
última clase también, y la madre de Natalie estaría trabajando hasta tarde, así que
podríamos ir a buscar algo de alcohol y beber en su casa. Me preocupaba
emborracharme durante el día, pero llamé a papá de todos modos y le dije—: Voy
a la casa de Natalie para estudiar después de la escuela, por lo que podría estar en
casa un poco más tarde, ¿de acuerdo?
—Está bien —dijo, y luego se detuvo—. Estoy orgulloso de ti, Laurel. No es
fácil por lo que has pasado, y aquí estás, viviendo tu vida.

De camino a la tienda, Hannah cantó "Valerie", porque de tus canciones, esa
es la favorita de Natalie. Hannah dijo que tenías mejor estilo que cualquier
persona, luego Natalie dijo que tenías tatuajes de chicas pin-up, y Hannah dijo que

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Tragué saliva. —Gracias, papá —dije, y colgué lo más rápido que pude.

52

Sonaba como que lo decía en serio, y eso era más de lo que había dicho en
mucho tiempo. Mi estómago se hundió por la culpa. Me pregunté qué pensaría si
supiera lo que hacíamos realmente.

pensaba que aún tenías aventuras con unos pocos, pero añadió—: Amy no era
lesbiana —dijo—, al menos no sin un poco de Sambuca1. —Entonces se echó a reír.
Me preguntaba si esto era lo que Hannah pensaba de ella misma.
Cuando llegamos a Safeway, la lluvia golpeaba en las brillantes hojas caídas
en la acera. La manera de hacerlo, explicó Hannah, es que debes sacar un pie fuera
de la puerta, tratando de verte guapa. Y cuando un hombre camine por tu lado, lo
miras fijamente. Le das el dinero, y cuando él salga y te pregunte qué haces, tomas
la botella y corres. Sientes toda la adrenalina de ello. Natalie dijo que Hannah es la
mejor en esto, y que los chicos siempre vienen cuando los mira. Pero Hannah me
hizo intentarlo. Finalmente, un hombre con una cola de caballo negro y pantalones
vaqueros con un parche que decía XTC se acercó. Tenía el aspecto de un rockero de
hace veinte años. Tengo mis ojos listos, él me notó y saludó. Supongo que la clave
es actuar como que tal vez va a conseguir algo a cambio del favor. Eso es lo que
Hannah me dijo. Me puso nerviosa, pero traté de no demostrarlo.
Luego, cuando estábamos de pie en la puerta esperando a que él regresara,
vi Janey, mi vieja amiga de la escuela primaria e intermedia, caminando. Oh no,
pensé. Mi corazón empezó a correr. Ella sostenía la mano de un chico lindo de
fútbol, vestido con un uniforme de Sandía. Su pelo era perfecto y empujado por
una diadema, su falda tenía la el largo justo sin ser demasiado corta con medias a
juego y botas de lluvia. Me pregunté qué hacía aquí. Janey no es del tipo que se saltan
las clases, pensé, pero luego me di cuenta de que a estas alturas la jornada escolar
habría terminado. Traté de darle la espalda para que no me viera, pero por
desgracia, era demasiado tarde. Los ojos de Janey, cayeron sobre mí y se
congelaron.
—Hola —murmuré.
Miró hacia el chico con el que estaba, y me pregunté si ella se sentía
avergonzada por hablarme. —Hola, Laurel. —Hizo una pausa por un momento, y
tenía la esperanza de que entrara. Pero se acercó más y tocó mi brazo, de la forma
en que lo harías si fueras un médico que tiene que decirle a alguien que se está
muriendo—. ¿Cómo estás?
—Um, estoy bien.

1

Licor dulce y fuerte basado en el anís, típico de Italia.

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—Sí, yo también.

53

Frunció los labios en una sonrisa triste. —Te extraño —dijo.

Estuve a punto de preguntarle qué hacía cuando el tipo XTC salió de la
tienda con una botella de Jim Beam. Sabía que tenía que coger la botella y correr.
Así que cuando Janey me dio una mirada alterada, le dije tanto a ella y como al
chico XTC—: Tenemos que irnos —y tomé la botella y corrí lo más rápido que
pude, Natalie y Hannah persiguiéndome.
Cuando llegamos lo suficientemente lejos, disminuimos la marcha para
recuperar el aliento, Hannah me preguntó—: ¿Quién era?
—Oh —dije—, sólo una chica que conocía. De la secundaria.
No les dije que Janey y yo pasamos la noche en casa de la otra cada fin de
semana cuando éramos niñas, o que solíamos hacer actuaciones del Mago de Oz con
May y les cobrábamos a nuestros padres para vernos. No dije que la última vez
que la vi fue en el funeral de May hace seis meses, o que durante el verano llamó y
dejó mensajes un par de veces para ver si quería pasar la noche. No les dije que
nunca devolví las llamadas. Porque no sabía cómo explicar que después de que
May murió, lo único que quería era desaparecer. Que mi hermana era la única
persona con la que podía desaparecer.
De repente quería dejar que todo se derramará, pero cuando pensé en decir
el nombre de May, me helé. Si intentaba decirles, querrían saber lo que pasó, y no
sabría qué decir. Se sentirían mal por mí, y cuando eres culpable, no hay nada peor
que la lástima. Sólo te hace sentir más culpable.
Había algo entre el mundo y yo en ese momento. Lo vi como una gran
lámina de cristal, demasiado grueso para abrirse paso. Podría hacer nuevos
amigos, pero nunca podrías conocerme, no en realidad, porque nunca podrían
conocer a mi hermana, la persona que más amaba en el mundo. Y nunca podrían
saber lo que había hecho. Yo tendría que estar bien parada en el otro lado de algo
demasiado grande como para abrirme paso.

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La sidra de manzana me recuerda a cuando íbamos a recolectar manzanas
en el otoño con mamá y papá. May y yo siempre queríamos las manzanas que no
podíamos alcanzar. En lo alto, eran brillantes, impecables y mejores. Correríamos
delante de mamá y papá, y cuando nadie miraba, nos gustaba escondernos entre
las hileras de árboles y subirnos. Una vez me caí y me raspé la rodilla. Pero no
lloré. La dejé sangrar debajo de mis polainas para que nadie supiera y nos hiciera

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Así que hice mi mejor esfuerzo para olvidarme de Janey y reír con Natalie y
Hannah cuando regresamos a la casa de Natalie y abrimos nuestra botella de Jim
Beam. Con toda la emoción, me olvidé de especificar que queríamos algo con sabor
a fruta en él. El whisky seco, resulta que no es tan bueno, así que tuvimos que
mezclarlo con sidra de manzana.

parar. Después de la cosecha de la manzana, nos iríamos a por unas donas de
canela y sidra de manzana, caliente.
Quería mi whisky con sidra caliente, así que lo puse en el microondas. Olía
como recuerdos mezclados con fuego. No era muy bueno, pero Natalie, Hannah y
yo nos lo bebimos de todos modos, nos quitamos nuestras camisas y corrimos por
el patio dando vueltas bajo la lluvia. Caímos riéndonos.
Acabé tumbada allí mucho tiempo, sólo mirando la lluvia caer y tratando de
seleccionar cada gota. Empezaron a caer más rápido. Pensé en Janey y cómo
durante nuestras pijamadas en mi casa nos quedaríamos hasta tarde y comeríamos
helado de cerveza de raíz y le pediríamos a May que nos pintara las uñas. Me miré
las manos, el esmalte púrpura ahora astillado como con formas de continentes
extranjeros. Pensé en cómo en la escuela media, después de que empecé a salir con
May, Janey y yo tuvimos cada vez menos y menos pijamadas. Se hizo más difícil
estar cerca de ella, porque no sabía cómo decirle sobre las noches de películas y los
chicos, y cómo eso me hizo querer salirme de mi piel.
De repente, no quería estar sola. La lluvia era borrosa, y tenía miedo de algo
que no podía ver, pero que sentía lo suficientemente cerca como para respirar en
mí. Y me preocupé de que de alguna manera el tipo XTC en la tienda que dejamos
atrás volviera a buscarme.
Así que entré y encontré a Natalie y Hannah en el dormitorio. Se besaban de
nuevo. O más bien se besuqueaban, la verdad. Sus camisas todavía estaban fuera y
su pelo mojado pegado a la cabeza. Cuando abrí la puerta, no me notaron por un
minuto. Hannah me vio primero. Ella saltó de Natalie y se echó a reír.
Natalie dijo—: Estábamos heladas. Estábamos intentando entrar en calor.
—Vamos, tú también puedes hacerlo —dijo Hannah.
—Estoy bien —dije, y cerré la puerta.

Tuya,
Laurel.

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Quizás Hannah quiere besar a Natalie incluso sin alcohol, pero no puede
admitirlo. Hannah dice que Natalie la conoce mejor que nadie en el mundo. Dice
que son almas gemelas. Pero creo que tal vez Natalie la ama como algo más que un
alma gemela. Me pregunto si Hannah la ama de esa manera, también, y si hay una
razón por la que está demasiado asustada para decirlo.

55

No creo que les preocupara tanto, porque la última vez no se lo dije a nadie.
Probablemente se quedaron besándose. Fui a la sala, y me encontré con el calor
saliendo del suelo y me quede dormida hasta que llegó la hora de ir a casa.

Traducido por Snowsmily
Corregido por Itxi

Querido Kurt:
Hoy cuando estaba en inglés, levanté la mirada de mi examen para ver a la
señorita Buster mirándome con sus inmensos ojos, retirándose como si la hubiera
entristecido. Después de que la campana sonara, dijo—: Laurel, ¿puedo hablarte
por un minuto?
Pensé, Oh no, no de nuevo. Caminé hacia su escritorio y no levanté la mirada,
esperaba que no fingiera saber algo acerca de mi hermana o preguntara lo que
sucedía conmigo. Paseó los dedos por su alisado cabello rubio y se detuvo por un
momento. Luego dijo—: Nunca entregaste la tarea de la carta, incluso después de
que te di una extensión. —Era una sensación extraña que la Señora Buster trajera
esto a colación. Quiero decir, eso fue casi hace un mes y medio. ¿Por qué le
importaba?
—Lo sé —dije. Me preocupaba que de algún modo pudiera ver a través de
mí—. Todavía estoy trabajando en ella.
—Normalmente no aceptaría algo tan retrasado, pero me gustaría verte
terminarla. Creo que es importante para ti… —Y con eso su voz se desvaneció.
Supongo que no quería decir ya que tu hermana murió. Quería decirle que no
comprendía. No lo haría. Este es nuestro mundo. Y no puede tenerlo. Pero en lugar
de decir algo como eso, asentí y me fui.

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Solo he hablado con Evan Friedman una vez. Es un chico popular, uno de
los más populares en la clase de primer año. Su rostro es bastante pálido, y
honestamente, luce como un mono albino. Pero eso lo hace sonar tan feo, y no lo
es. Es muy bueno en los deportes la patineta, y el colegio, como si todo en el
mundo fuera fácil para él. Estamos juntos en algebra. Hace un par de semanas, me
giré para pedirle un lápiz, porque mi punta se había roto. Su mano se hallaba de
algún modo abajo en sus pantalones. Mis ojos fueron ah